sábado, 7 de diciembre de 2019

ADVIENTO - La niña que no se concentraba


La niña que no se concentraba – Cuento para reflexionar


Juanita se quejaba de que no podía concentrarse para realizar sus deberes porque un vaivén de pensamientos no se lo permitía: pensaba en los amigos, en ver la tele, en jugar, en chuches, en imágenes...

Por todo ello habló de esto con su madre diciéndole:

Mami no puedo concentrarme porque los pensamientos y las imágenes mentales no me dejan meditar. Cuando se van unos llegan otros y mi mente se queda confusa.

La madre se acerca y le explica:

_ Agarra esa escoba y sostenla.

Después de unos minutos la madre le dice:

_ Ahora suéltala y dime qué ha pasado.

La escoba ha caído al suelo _ señaló Juanita.

Entonces la madre explica:

_ ¡Tú controlas tus pensamientos, no tus pensamientos a ti!


Autora: María Abreu

viernes, 6 de diciembre de 2019

ADVIENTO - La fuente de las hadas

La fuente de las hadas

En un lejano bosque vivían unas hadas para las cuales su prioridad en la vida era estar siempre bellas porque cada año un príncipe iba y elegía a una para casarse. Por eso casi siempre permanecían bañándose con especias aromáticas en las aguas cristalinas de la fuente de la belleza.

Una mañana cuando todas peinaban su larga cabellera llegó un príncipe y cuando las hadas lo vieron rápidamente salieron del agua colocándose una al lado de la otra como era costumbre para que el príncipe eligiera a su favorita.

Pero el príncipe quedó impactado con la belleza de Mindiz. Y para asegurarse que sería la compañera ideal se le acercó preguntándole:

_ ¿Para ti qué es más importante? ¿La belleza o la sabiduría?


El hada Mindiz, con olor fragante, larga y rubia cabellera, mejillas rosadas y cuerpo escultural... Con mucha picardía le guiñó uno de sus ojos azules y respondió: 

_ ¡La belleza es más importante por supuesto!

El príncipe decepcionado y haciendo un movimiento con la cabeza le dijo:

_ Lo siento, no creo que seas tú a la que estoy buscando.

El hada Mindiz miraba con mucha tristeza cómo el príncipe se marchaba mientras que las demás le susurraban:

_ Has respondido bien amiga. ¡No estés triste!

Al día siguiente el hada Mindiz decidió salir a buscar flores aromáticas y para su sorpresa vio al príncipe sentado bajo la sombra de un árbol. Rápidamente se hizo una corona con las flores y se la colocó en la cabeza. Luego corrió y se le presentó haciéndole un divertido baile.

Pero para su desconcierto no logró impactarlo ya que sólo consiguió que terminara pidiéndole que se marchara.

Regresó minutos después y al ver que el príncipe continuaba en el mismo lugar se agachó detrás de un árbol y comenzó a tirarle piedrecitas.

_ ¿Qué haces?_ gritó el príncipe agachando la cabeza.

Ella al sentirse descubierta caminando de puntita se apresuró a preguntarle:

_ ¿Qué es eso que tienes en las manos?

_ Es un mapa_ respondió el príncipe.

_ ¡Uy! A mí no se me da bien leer los mapas ¿Para qué lo lees?_ preguntó el hada.

_ Estoy investigando otras fuentes donde haya hadas que no sólo se preocupen por la belleza para casarme con una_ respondió el príncipe.

Al escuchar esto el hada Mindiz se fue corriendo a la fuente de la belleza y entre lágrimas se lo contó a las demás hadas, pero éstas sólo guardaban silencio. Segundos después, ella misma rompía el silencio diciendo:

_ Una vez escuché decir que aquí en el bosque está la fuente de la sabiduría, podemos ir a buscar un poco.

_ Lo sentimos por ti amada amiga; pero sabes que nuestra profesión es estar siempre bellas. ¡Vivimos para la belleza!_ respondió una de las hadas.

El hada Mindiz preocupada porque no quería que el príncipe se marchara sin ella decidió marcharse sola.

Cuando llegó a la fuente de la sabiduría se sorprendió al ver que en sus aguas cristalinas resplandecía la ciencia de los consejos y la sensatez. Y maravillada decidió sumergirse en sus aguas.

Luego salió corriendo en busca del príncipe y al verlo que se estaba subiendo en el caballo gritó:

_ No te vayas sin mí. ¡Llévame contigo!

_  Lo siento, no respondiste bien a  mi pregunta_ dijo el príncipe.

_ Pregúntame otra vez_ clamó el hada.

_ ¿Qué es más importante la belleza o la sabiduría? _ preguntó el príncipe.

_ La sabiduría es más importante_ respondió el hada.

_ ¿Por qué?_ volvió a preguntar el príncipe.

El hada sorprendida porque no esperaba el por qué de su respuesta, con mirada tierna respondió:

Porque la sabiduría nos capacita para enfrentar con prudencia los diferentes acontecimientos de la vida.

El príncipe muy feliz por la respuesta bajó del caballo y la abrazó. Se la llevó al castillo y allí  se casaron y fueron muy felices.

Autora: María Abreu.

jueves, 5 de diciembre de 2019

ADVIENTO - Una idea diferente en navidad

Una idea diferente en navidad

Era el mes de diciembre y la profesora les había pedido a los alumnos que preparan un dibujo de navidad los cuales serían presentados a un concurso.

Todos los niños se pusieron manos a la obra. Realizaron dibujos del pesebre, del nacimiento del niño Jesús y de Papá Noel con diferentes colores e incomparables formas.

Y cuando llegó el día de dar a conocer el nombre de ganador, premiaron al niño Andy. Pero Carla no estaba de acuerdo con el fallo del jurado. Le parecía injusto y poco creíble porque ella y sus amigas decían que su dibujo era el más bonito y el mejor decorado.

En la tarde, cuando la madre fue a buscarla a la escuela la vio con cara de enojada y le preguntó el motivo. Entonces Carla le contó todo lo sucedido y añadió que el dibujo de Andy daba asco. La madre guardó silencio por unos minutos y luego preguntó:

_ ¿Qué dibujó Andy?

_ Dibujó dos gusanitos dentro de una manzana celebrando la navidad_ contestó Carla.

La madre sorprendida y con una sonrisa en los labios la miró a los ojos y le dijo:

_ Andy ha ganado porque el jurado ha valorado su creatividad. Escucha, quiero que nunca olvides esto: La creatividad es mucho más importante que la rutina.

Al escuchar esto, Carla tomó la mano a su madre y se marchó feliz pensando en darle la enhorabuena a su amigo Andy.

Autora: María Abreu

miércoles, 4 de diciembre de 2019

ADVIENTO - LA NARRADORA DE CUENTOS AZUCARADOS


RELATO DE LA NARRADORA DE CUENTOS AZUCARADOS

Cuando Madeleine nos cuenta un cuento, siempre dice: “un cuento es algo que se saborea”. Y saca de su armario unas copas que tiene preparadas. Ya nos ha contado Sherezade y el mosquetero, acompañado de una ciruela rebozada en pasta de almendras al aroma de azahar; El jorobado de Venecia que se convirtió en jardinero del rey, con hojas de albahaca impregnadas en azúcar; pero nuestro cuento preferido es El elefante, el marajá y la chocolatera gigante, servido con crema de chocolate a la canela.


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martes, 3 de diciembre de 2019

ADVIENTO - RECETA DE LA TARTA DE PACIENCIA

RELATO DE LA TARTA DE PACIENCIA

Esta receta secreta es tan sabrosa porque es secreta. Forma parte de los secretos de familia de los Segonzac desde tiempos inmemoriales. Cuando los hijos varones cumplen veinticinco años les cuentan que su tatarabuelo estuvo preso en tiempos de Napoleón. Y cuando las hijas se convierten en madres por fin se les confía el secreto de la tarta de paciencia. Mucha harina pasada por el tamiz familiar, huevos más frescos que la brisa de las mañanas, leche aún tibia, manzanas jugosas, mantequilla, por supuesto, mucha mantequilla, chocolate blanco, negro y con leche, y dos cucharadas y media de secreto. El recién nacido tendrá que ser paciente antes de formar verdaderamente parte de la familia…

lunes, 2 de diciembre de 2019

ADVIENTO - RELATO DE LAS DOS VAINILLAS

RELATO DE LAS DOS VAINILLAS

Los muy bobos la llamaban “Cacao”, porque había nacido en una mazorca de cacao, muy lejos de allí. Su piel era tan blanca como una nube generosa y los demás niños se burlaban de ella: “¡Cacao, Cacao!”. Esos mismos abusones bautizaron a su mejor y única amiga con el nombre de “Nieves” porque había nacido lejos, en el vientre frío de una muñeca de nieve; ella, que tenía la piel oscura como una sombra en pleno verano. Un día vino a la escuela un anciano para contar la guerra de colores en que le habían obligado a participar en los bárbaros años de su juventud. Algunos niños lloraron. Las dos niñitas sonrieron: el color de su piel era la menor de sus preocupaciones. Incluso se habían inventado un nombre secreto: Vainilla. ¿Quién sabe de verdad cuál es el color de la vainilla? ¿El del helado o el de la vaina que la contiene?


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domingo, 1 de diciembre de 2019

ADVIENTO - RELATO DEL MUSEO DE MME. DUBREUIL

RELATO DEL MUSEO DE MME. DUBREUIL

Año tras año, más o menos por las mismas fechas, la maestra sacaba los tesoros de su “museo personal” para enseñarnos artes, ciencias o historia. Como mi hermano mayor, gracias a ella pude ver una auténtica rosa del desierto o un cuchillo de madera tallado por un soldado en una trinchera de la guerra del 1914.
Teníamos suerte. Cuando hablábamos de plantas, madame Dubreuil no nos enseñaba uvas, como el profesor del otro colegio; en nuestra región de viñedos nos las sabíamos de memoria desde el parvulario.
Nuestra maestra prefería mostrarnos un magnífico grabado del siglo XIX que representaba el fruto del cacao y una emocionante mazorca de Costa de Marfil.
Nos sentíamos orgullosos de esos viajes.