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lunes, 23 de diciembre de 2019

ADVIENTO - El salto a la fama

El salto a la fama

En un pequeño estanque vivía una ranita de color verde la cual soñaba con ser artista escénica y modelo. Cada día saltaba hacia las hojas de nenúfar que flotaban en el agua para inflar su garganta, llenarla de aire para expulsarlo luego y entonar bien su canción.

Después de un rato cambiaba de escenario y saltaba hacia otra gran hoja. Ahí con sus ojos saltones cambiaba la forma de su mirada, ponía sus manos en su suave cintura y ensayaba con sus piernas largas pasos de modelo.

Su gran amigo el sapito Abelito la observada y la animaba desde el borde del estanque.

Hasta que por fin llegó su gran oportunidad y se  presentó a un casting de cantantes para una productora discográfica y finalmente ganó el concurso con una mayoría aplastante de votos.

Pasaron los meses y la ranita grabó su primer disco y comenzó a viajar por el mundo entero cantando su canción. Vendió millones de discos, ganó un prestigioso premio al mejor álbum musical y la gente la aclamaba.

Fue nombrada por una reconocida revista la ranita más bella del planeta, otra importante revista la nombró la ranita más sexy del mundo. Fue modelo de muchas marcas reconocidas e incluso comió con muchas de las estrellas de las que antes era una de sus fans. Tuvo algunos novios famosos y se sentía feliz porque estaba viviendo su gran sueño.

Había ganado fama, dinero y posición; por eso se construyó una mansión en las alturas de uno de los robles más caros en la mejor urbanización del bosque. 

La mansión tenía una enorme piscina en la que disfrutaba de aguas perfumadas con pétalos de rosas rojas, también poseía un gran gimnasio para mantener su esbelta figura.

No comía insectos ya que su dieta sólo le permitía comer ensaladas de hojas verdes y algunos frutos secos para seguir siendo icono de la moda.

Era noticia mundial y, aunque siempre estaba rodeada de sus fans se sentía muy sola y lloraba cuando nadie la veía.

Había abandonado a sus amigos de la infancia y los momentos importantes no los podía compartir con sus padres porque la fama la llamaba.

Pasados muchos meses comenzó a leer las cartas que le enviaba su amigo el sapito Abelito. Las hojitas estaban secas por el tiempo que llevaban en el buzón.

Se sentía tan vacía y sola que decidió dejarlo todo y volver al estanque para disfrutar con la gente que realmente la amaba, porque la fama un día se acaba y volvemos al mísero olvido.

Pero al llegar al estanque no encontró la manera de integrarse con los suyos y por temor al rechazo se escondió detrás del tronco de un árbol por unos minutos y desde ahí observaba a sus antiguas amigas jugando y saltando de hoja en hoja de nenúfar, muy felices en el pequeño estanque.

Se entristeció en gran manera al ver sentado en el borde del estanque al sapito Abelito, el cual estaba escribiéndole una de sus innumerables cartas en una hojita verde. Pasados unos minutos vio una esperanza volando hacia el sapito y éste le entregó la carta para que la llevara al buzón de la casa construida en lo alto de un roble.

La ranita entre lágrimas, sabiendo que la vida está hecha de decisiones dio unos pasos hacia adelante y le llamó. El sapito Abelito no se podía creer lo que estaba viendo y corrió a abrazarla. Las demás ranitas también salieron del estanque para darle una alegre bienvenida.

Al final la ranita comprendió que en lugar de centrarse tanto en buscar el espejismo sobrevalorado de la fama, es mejor disfrutar al máximo de aquellas pequeñas cosas que nos hacen ser realmente felices.

Autora: María Abreu

viernes, 6 de diciembre de 2019

ADVIENTO - La fuente de las hadas

La fuente de las hadas

En un lejano bosque vivían unas hadas para las cuales su prioridad en la vida era estar siempre bellas porque cada año un príncipe iba y elegía a una para casarse. Por eso casi siempre permanecían bañándose con especias aromáticas en las aguas cristalinas de la fuente de la belleza.

Una mañana cuando todas peinaban su larga cabellera llegó un príncipe y cuando las hadas lo vieron rápidamente salieron del agua colocándose una al lado de la otra como era costumbre para que el príncipe eligiera a su favorita.

Pero el príncipe quedó impactado con la belleza de Mindiz. Y para asegurarse que sería la compañera ideal se le acercó preguntándole:

_ ¿Para ti qué es más importante? ¿La belleza o la sabiduría?


El hada Mindiz, con olor fragante, larga y rubia cabellera, mejillas rosadas y cuerpo escultural... Con mucha picardía le guiñó uno de sus ojos azules y respondió: 

_ ¡La belleza es más importante por supuesto!

El príncipe decepcionado y haciendo un movimiento con la cabeza le dijo:

_ Lo siento, no creo que seas tú a la que estoy buscando.

El hada Mindiz miraba con mucha tristeza cómo el príncipe se marchaba mientras que las demás le susurraban:

_ Has respondido bien amiga. ¡No estés triste!

Al día siguiente el hada Mindiz decidió salir a buscar flores aromáticas y para su sorpresa vio al príncipe sentado bajo la sombra de un árbol. Rápidamente se hizo una corona con las flores y se la colocó en la cabeza. Luego corrió y se le presentó haciéndole un divertido baile.

Pero para su desconcierto no logró impactarlo ya que sólo consiguió que terminara pidiéndole que se marchara.

Regresó minutos después y al ver que el príncipe continuaba en el mismo lugar se agachó detrás de un árbol y comenzó a tirarle piedrecitas.

_ ¿Qué haces?_ gritó el príncipe agachando la cabeza.

Ella al sentirse descubierta caminando de puntita se apresuró a preguntarle:

_ ¿Qué es eso que tienes en las manos?

_ Es un mapa_ respondió el príncipe.

_ ¡Uy! A mí no se me da bien leer los mapas ¿Para qué lo lees?_ preguntó el hada.

_ Estoy investigando otras fuentes donde haya hadas que no sólo se preocupen por la belleza para casarme con una_ respondió el príncipe.

Al escuchar esto el hada Mindiz se fue corriendo a la fuente de la belleza y entre lágrimas se lo contó a las demás hadas, pero éstas sólo guardaban silencio. Segundos después, ella misma rompía el silencio diciendo:

_ Una vez escuché decir que aquí en el bosque está la fuente de la sabiduría, podemos ir a buscar un poco.

_ Lo sentimos por ti amada amiga; pero sabes que nuestra profesión es estar siempre bellas. ¡Vivimos para la belleza!_ respondió una de las hadas.

El hada Mindiz preocupada porque no quería que el príncipe se marchara sin ella decidió marcharse sola.

Cuando llegó a la fuente de la sabiduría se sorprendió al ver que en sus aguas cristalinas resplandecía la ciencia de los consejos y la sensatez. Y maravillada decidió sumergirse en sus aguas.

Luego salió corriendo en busca del príncipe y al verlo que se estaba subiendo en el caballo gritó:

_ No te vayas sin mí. ¡Llévame contigo!

_  Lo siento, no respondiste bien a  mi pregunta_ dijo el príncipe.

_ Pregúntame otra vez_ clamó el hada.

_ ¿Qué es más importante la belleza o la sabiduría? _ preguntó el príncipe.

_ La sabiduría es más importante_ respondió el hada.

_ ¿Por qué?_ volvió a preguntar el príncipe.

El hada sorprendida porque no esperaba el por qué de su respuesta, con mirada tierna respondió:

_ Porque la sabiduría nos capacita para enfrentar con prudencia los diferentes acontecimientos de la vida.

El príncipe muy feliz por la respuesta bajó del caballo y la abrazó. Se la llevó al castillo y allí  se casaron y fueron muy felices.

Autora: María Abreu.