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jueves, 17 de abril de 2025

Catkins: an Easter Legend

 


Ever hear of the lovely Polish legend about how weeping willow trees saved some drowning kittens who were chasing butterflies and fell into the river? The trees reacted to the mother cat’s cries for help by sweeping their limbs down into the water where the kittens clung to the ends of the branches and were saved. Each spring since then the willow branches sprout catkins, tiny fur-like buds, at their tips where the kittens once clung.

domingo, 13 de abril de 2025

UNA MAPIRISA QUÉ RIZA QUÉ RISA

 UNA MAPIRISA QUE RIZA Y QUÉ RISA

POEMA PRIMAVERAL

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En la marirronda de las mapirosas,

maricuriosea una marirrosa.

Traía un vestido muy mariposeado,

pero un viento loco se lo ha despintado.

Y risa qué riza,

blanca mapirisa,

buscando colores,

girando en la brisa.

Largas patas largas, maribailarina,

baila un bailecito sobre las espinas,

Junta la retama gotas amarillas,

soles en las alas de la maripilla.

Juntan los claveles un color de uva,

bordecito de ala que baje y que suba.

Con brillo del día, el rocío la baña

y le marimoja las maripestañas.

Dos abejas rubias

le traen, en atado,

lápices de flores

que le han preparado.

Y sólo le falta el color del cielo...

que ella anda buscando en su marivuelo.

Casi marisopa,

casi mariseda,

tendida en su hamaca

de sombras se queda.

Y se marisueña,

niña revoltosa,

y trina su risa,

casi cosquillosa.

¿Será marirrisa esta mariposa?

lunes, 24 de marzo de 2025

Legend of the Willow Catkins

 



The Legend of the Willow Catkins


According to an old Polish legend, many springtimes ago a mother cat was crying at the bank of the river in which her kittens were drowning. The willows at the river’s edge longed to help her, so they swept their long graceful branches into the waters to rescue the tiny kittens who had fallen into the river while chasing butterflies. The kittens gripped on tightly to their branches and were safely brought to shore. Each springtime since, goes the legend, the willow branches sprout tiny fur-like buds, called catkins, at their tips where the tiny kittens once clung.



miércoles, 19 de marzo de 2025

March

 MARCH

The Sun is nervous

as a kite

that cannot keep

its own string tight.

........

Some days are fair

and some are raw.

The timid Earth

decides to thaw.

......

Shy budlets pop 

from twigs on trees,

and robins join 

the chickadees.

.....

Pale crocuses

poke through the ground,

like noses come

to sniff around.

.......

The mud smells happy

on our shoes.

We still wear mittens,

which we lose.



domingo, 5 de mayo de 2024

TAN TARANTAN! MATILDE SALVADOR FOR MOTHER'S DAY

 TAN, TARANTAN! 

Matilde Salvador (Castelló de la Plana)

Quan vindrà Març tornarà l’oroneta;

la Primavera farà poms de flor,

i per dormir a la meva xiqueta

voldré cantar i lliurar-la de por.

Tan, tarantan! dirà la campaneta.

Tan, tarantan! la cançó del meu cor.

Quan vull bressar ma filleta menuda

sols un sospir mou el ritme del bres.

I ella, escoltant la cançó coneguda,

com a capoll dorm al calze d’un bes.

Tan tarantan! que la son benvinguda,

tan tarantan! és perfum sense pes.











jueves, 8 de febrero de 2024

QUIERO CANTAR SOBRE KATARINA

 QUIERO CANTAR SOBRE KATARINA

Por Mats Paulson

traducción de Sandra Dermark

el 7 de febrero de MMXIV, bajo el signo de Acuario

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El viento peina hoy las praderas,

aletean las cortinas de tul,

quiero cantar a la primavera

con sol y flores y cielo azul.

Quiero cantar sobre Katarina,

con flauta y címbalos componer,

pero los vientos se hacen canciones

que entre abedules escucharé...

El viento peina hoy las praderas,

aletean las cortinas de tul,

quiero cantar a la primavera

con sol y flores y cielo azul.

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Hay una joven entre los chopos,

tengo una foto antigua aquí,

con los años, ella se hizo un sueño,

un cuento, una leyenda al fin.

Quiero escribir una cancioncilla

y aquel instante inmortalizar,

pero callan la letra y el ritmo,

y en un secreto se trocarán...

Hay una joven entre los chopos,

tengo una foto antigua aquí,

con los años, ella se hizo un sueño,

un cuento, una leyenda al fin.

jueves, 9 de noviembre de 2023

TAN, TARANTAN! Matilde Salvador

 TAN, TARANTAN! 

Matilde Salvador (Castelló de la Plana)

Quan vindrà Març tornarà l’oroneta;

la Primavera farà poms de flor,

i per dormir a la meva xiqueta

voldré cantar i lliurar-la de por.

Tan, tarantan! dirà la campaneta.

Tan, tarantan! la cançó del meu cor.

Quan vull bressar ma filleta menuda

sols un sospir mou el ritme del bres.

I ella, escoltant la cançó coneguda,

com a capoll dorm al calze d’un bes.

Tan tarantan! que la son benvinguda,

tan tarantan! és perfum sense pes.








viernes, 19 de abril de 2019

NANAS DE AZÚCAR Y CANELA





Nanas de azúcar y canela
mi abuela me cantaba en primavera,
bajo arcos de luceros y nardos
entrelazados de jazmines blancos.
¡Ea, mi niña, ea, ea!
Duérmete mi princesa
que la noche llega
con su luna blanca y redonda
rodeada de estrellas.
¡Ea, mi niña, ea, ea!
Juegan a la rueda los cometas,
como siete caballos blancos vuelan
saltando una a una las estrellas 
con sus largas colas de nubes
y cascabeles de seda.
¡Ea, mi niña, ea, ea!

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A la estación del viejo tren
llegó una distinguida damisela.
Con su manto de flores
bajó del tren doña Primavera.
En su mano, un ramo de rosas
que tiró a la firme tierra.
Margaritas y claveles
tenía por diadema.
Verde, muy verde, su traje,
roja amapola, su pechera.
Azules, sus ojos,
como flor de las violetas.
Lazo de nardos, su cintura,
y aroma en su melena.
Prendidos, dos pendientes de cerezas.
Y, rodeando su cuello blanco,
un collar de azucenas.
Escondida, ¡oh!, ¡una sorpresa!
Sus pies de princesa eran
¡el tronco frondoso de una higuera!

jueves, 18 de abril de 2019

POLLITOS DE PASCUA CON FLORES

Esta primavera, esta Semana Santa, en vez de traeros "easters" (tarjetas de Pascuas), nuestra felicitación consiste en el tutorial paso a paso de una suave y adorable manualidad de temporada, hecha y perfumada con unas flores amarillas muy comunes en nuestro clima mediterráneo, para que l@s lector@s hagáis estas figuritas vosotr@s mism@s. ¡Esperemos que disfrutéis fabricándolas y decorando con ellas!





martes, 1 de mayo de 2018

CUENTOS PRIMAVERALES DE ANNA KELLER

La niña de la caja de cristal


En nuestro pueblo vivía una maravillosa y pequeña muchacha. Era tan delicada que su preocupada madre la encerró en una caja de cristal. Esta caja debía proteger a la niña del viento y de la lluvia, de la enfermedad y de todo peligro. Ni el menor polvillo podía tocar su blanco vestido, ninguna palabrota ofender su oído. La buena madre quería proteger a su hijita de toda la maldad del mundo.
La caja de cristal estaba montada sobre cuatro ruedas, y de esta manera se podía sacar también al jardín. En éste la niña podía contemplar, a través de los cristales de su casita, las flores; alegrarse cuando las aves cantaban y los niños brincaban alegremente. Ella, en cambio, estaba sentada inmóvil en su sillita; estaba delicada, y de día en día se volvía más pálida.
La madre no perdía de vista ni por un momento la caja de cristal. Pero un día tuvo que alejarse de la casa por un par de horas. Entonces penetró por los cristales un pequeño duende y le dijo solamente:
-¡Jujujui!
Como un latigazo sobre un caballo, este grito hizo estremecerse a la niña encerrada en la caja de cristal. Sus ojos se movieron a derecha e izquierda, hacia arriba y hacia abajo, y lo que vieron a su alrededor era alegría y vida.
Afuera reinaba el otoño, y el viento celebraba una fiesta. El viento invitó a ésta a cien mil huéspedes: a todas las hojas pardas, rojas y amarillas de los árboles.
-¡Vengan! -les gritó-. ¡Vamos a bailar!
Las hojas saltaron de las ramas y danzaron. Danzaban solas y en parejas, y danzaban también en grandes corros. Vinieron los niños de la calle y danzaron también alegres con ellas.
Entonces la pequeña niña olvidó que estaba tan delicada que ningún viento ni lluvia ni polvo podían tocarla, ni podía oír ninguna palabrota. Sin poder contenerse, gritó:
-¡Espérenme, voy también con ustedes!
Pero las puertas de la casita de cristal estaban cerradas. Fue inútil que las sacudiera y tirara de ellas.
-¡Ábranme! -rogó la niña.
Al oír sus gritos, todos los niños cesaron de danzar y rodearon la pequeña casita de cristal; pero nadie la supo abrir pese a sus esfuerzos.
Entonces vino el viento. Éste no trató de levantar el pestillo. Sacudió e hizo estremecer toda la casita de vidrio. Y, finalmente, hizo sencillamente: ¡Plaf!, golpeando con sus fuertes puños contra los cristales. ¡Oh, cuán alegre sonó! La casita de cristal quedó rota, y la pequeña prisionera salió de un brinco de su interior.
¡Qué maravilloso era el aire allí afuera! ¡Y cuán grande y amplio era el mundo! Allí se podía danzar. Las hojas danzaban, los niños danzaban. Los delantales y las faldas y las cabelleras danzaban, y, más alegre que ninguno, danzaba también el corazón de la niña. El viento silbaba una cancioncilla, y los niños gritaban jubilosos de alegría.
De repente apareció la madre. Al ver a la niña fuera de la casita, juntando las manos derramó grandes lágrimas. Temía que ahora se enfermara la delicada niña… y moriría.
Pero la niña no se puso enferma ni tuvo tampoco que morir. Sus mejillas se colorearon, brillaron más claros sus ojos, y toda ella floreció y se hizo cada día más bella.
-¡Jujujui! -rio el duendecillo, mientras la madre recogía los pedacitos de cristal.
Luego saltó a horcajadas sobre el viento, y éste se lo llevó consigo. ¿Adónde? Esto no lo he sabido yo nunca, pues en su gran prisa se olvidó de contármelo.
FIN

El hada de los deseos

La pequeña Margarita estaba sentada junto al arroyuelo debajo de una florida mata de saúco. Las vacaciones, el verano, el resplandor del sol y el libro de cuentos sobre el regazo: esto constituía todo su paraíso. Pero allí, enfrente, en la casita, su madre tenía trabajo a manos llenas.
Margarita contemplaba las luminosas olas, y soñaba. De repente exclamó en voz alta:
-¡Oh, yo desearía ser el hada de los deseos! Poder decir: “Madre, ¿qué quieres tú? ¡Madre dime tus deseos! Todo lo tendrás tú.” ¡Sería maravilloso!
-¡Así sea! -dijo una voz a sus espaldas.
¿Había descendido el hada del libro de cuentos? Por su aspecto, no lo parecía ciertamente. No llevaba ningún vestido tejido de rayos de sol, ni tampoco ninguna diadema en los cabellos, pero sí dos ojos llenos de bondad, aunque, claro está, un hada puede adoptar toda clase de figuras. Esta vez se parecía, sin embargo, a la anciana mujer del mensajero, con su tosca falda de lana gris. Llevaba un pesado cesto del brazo y dijo, sonriendo a la niña, al alejarse:
-Tú eres ya un hada de los deseos. Lo que ocurre es tan sólo que no has probado nunca, hasta ahora, tu poder. ¡Ve hacia tu madre! Tú puedes convertir en realidad todos sus deseos.
La pequeña Margarita la contempló asombrada. ¿No sería un sueño? Alargó los brazos, miró hacia la radiante luz del sol y exhaló luego un profundo suspiro. Después se apresuró, a grandes saltos, por el sendero de la pradera, al encuentro de su madre.
-¡Madrecita! ¿Tienes tú algún deseo?
-¡Oh, sí! Ve corriendo hasta la aldea y compra sal para la sopa.
La niña se rió y voló montaña abajo. ¡Cuán maravilloso era poder convertir en realidad los deseos!
-¡Madrecita, desea otra cosa! -rogó Margarita a su regreso.
-Si alguien me pusiera la mesa, estaría yo muy contenta.
Se rió de nuevo la chiquilla. Mantel y cubiertos fueron rápidamente colocados, sin olvidar tampoco los vasos ni el cestito del pan, y todo le salía tan ligero de la mano como es propio de una deliciosa hada de los deseos.
-¡Y ahora, el tercer deseo, madrecita!
-Niña, que no hables siempre tanto durante la comida. Papá necesita un poco de tranquilidad en las vacaciones.
-¡Sea! -dijo Margarita sonriendo a la madre-. Y así fue: durante la comida no pronunció una sola palabra, si no era preguntada.
-¿Qué le ocurre a nuestra Margarita? Está completamente cambiada -se admiró el padre.
-Soy el hada de los deseos -gritó, jubilosa, la niña-, y desde ahora realizaré siempre los deseos de mi madrecita.
Entonces la madre, llena de alegría, juntó las manos. Miró a su hija como si la viera por primera vez. Margarita estaba junto a la ventana y los rayos solares resplandecían sobre la blonda cabellera. Toda la muchacha resplandecía. Parecía verdaderamente una pequeña hada, por lo que la madre exclamó:
-¡Cuán grande es mi suerte!
FIN

sábado, 23 de agosto de 2014

SPRINGTIME FLOWERS - POEM


Cuckoo-flowers and daisies,
Grasses grey with dew,
Sunbeams of buttercups,
And a sky all blue.

Primroses and cowslips,
Bluebells and sweet may,
And a cuckoo calling
Far, far away.

Forget-me-nots and cresses,
In the streamlet blue,
Fly a little nearer,
O Cuckoo, do !