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sábado, 16 de enero de 2021

TSQ-IV by Overly Sarcastic Productions

So yesterday Overly Sarcastic Productions came up with this summary for The Snow Queen and I skipped over to the Fourth Story and OH MY GODDESS!! The summary of the chapter was (chef's kiss), the character designs for the Prince and Princess were equally (chef's kiss) --blame his cravat and her cleavage and his green eyes and her red hair and the books around her throne and the fact that both were described as intellectual!!!--- not only that but I ABSOLUTELY HAD TO POST THAT ON THIS BLOG!! I got wet in my knickers with excitement and all...


... a competition for the local princess's hand in marriage - the princess is a bit of an intellectual, see, but she's also really bored and she wants to get herself a husband who's actually interesting, so she summoned all the handsome eligible dudes in the land for a little tea and conversation.





All of them ended up disappontingly flustered except for one spunky ragged youngster who strolled into the palace totally unfazed and is genuinely more interested in intellectual conversation than he is in marrying the princess.




...into the castle with the help of ... girlfriend who lives in the palace.


... the princess and her new prince - ...



... explains the mishap to the prince and princess, who handle the whole breaking-and-entering thing very graciously, all things considered. They get ... a good night's sleep and reward ... for their kindness by giving them official court positions, which is hilarious.



..., ... they give ... warm winter clothes, lots of food, a solid gold carriage, and a crew to drive ... around in it. Very nice! 

But if you think a solid gold carriage might be a bit dangerously ostentatious and potentially attract some attention, congrats, you've put that together faster than either of these very intellectual royals.


The minute ... reaches the woods ...'s immediately jumped by a gang of bandits who kill all the attendants, steal the carriage ...

(No mention of their honeymoon in foreign lands at the end)

miércoles, 20 de septiembre de 2017

BLANCANIEVES - GABRIELA MISTRAL


De la barranca, la niña
miró a la loma cercana;
ya se apretaba la noche
como una negra cuajada.
En lo alto de una loma
está encendida una casa,
y pestañea en la sombra
como una madre que llama.
Blancanieves sube, sube,
y golpea atribulada.
Todo sigue en el silencio,
que la casa está encantada;
tan sólo laten adentro,
dulcemente, siete lámparas.
La niña empuja la puerta;
se le abre como dos alas.
La casa sigue tan muda
como si ha siglos callara.
Blancanieves va pasando
con temblor, de sala en sala.
Hay un comedor pequeño,
que en cien aromas se exhala.
En la mesa hay siete platos;
en los platos siete viandas;
junto a ellos, dobladitas,
siete servilletas blancas;
hay siete ramos de flores;
siete ampollas de sal cándida;
siete sillas chiquititas,
del porte de una castaña;
en las sillas siete paños
con siete cifras grabadas,
y la paz que hay en los sueños
en la casa se derrama.
Y Blancanieves la mesa
mira, contenida y pálida.

Tiene un hambre tan tremenda,
que todo lo devorara;
pero sólo va pasando,
como un ladrón, empinada,
y despunta un bocadito
de cada sabrosa vianda…
Aunque tiembla del espanto,
va siguiendo a la otra sala.
Hay un dormitorio blanco
que cabe en una mirada,
y tiene siete camitas
tan suaves como la nata;
son del largo de un jazmín
las menuditas almohadas;
las colchas son siete hojas
de una col encenizada.
¡Con qué miedo Blancanieves
se va acercando y las palpa,
y sonríe cuando ve
que no se le desbaratan!
Elige una que está oculta
y se tiende fatigada,
como una gota de agua
que en otra gota descansa.
Duérmese profundamente,
y su respirar se apaga;
se le oye el corazón
como grillo en una caja.
Llegaron los siete enanos.
Riendo entran en la casa,
y se sientan a la mesa
y se cruzan sus miradas.
—¿Quién se ha sentado en mi silla?
—¿Y quién probó de mi vianda?
—¿Y quién pellizcó mi pan?
—¿Y quién mordió mi tostada?
—¿Quién cambió mi tenedor?
—¿Quién dio más luz a mi lámpara?
—¿Y quién probó de mi vino?
—¿Quién vació mi limonada?
Gritan todos, y el asombro
sus breves ojos agranda,
y van hacia el dormitorio,
llevando sus siete lámparas.
Y van entrando miedosos,
y va a estallar su algazara:
¡Alguien se acostó en mi lecho!
¡Han movido las almohadas!
Y grita uno desde el fondo:
—¡Hay una niña en mi casa!
Corren con sus siete luces
los enanos a mirarla,
y le hacen una aureola
grande junto a la cara.
—¡Ay, qué hermosa!  –dicen todos–,
y qué grande, es como un haya.
Y uno le toca las sienes,
otro le mide la espalda,
y Blancanieves, por fin,
despierta entre la algarada.

Los va mirando, mirando,
y su risa se desata.
Son pequeños como siete
almendritas claveteadas,
y para que ella los vea
se empinan como las llamas.
En el regazo le caben;
los siete a una vez abraza…
Entonces les va contando
de su tremenda madrastra
y del cazador que al hombro
le cargó como alimaña.
Y ellos, conmovidos, lloran
sin cansarse de mirarla.
Le dicen nombres de flores;
“olor de salvia mojada”,
“cuesta con almendros blancos”,
“vertiente de la montaña”.
Y ella pregunta sus nombres.
Dicen:  —Yo me llamo Plata.
—Yo me llamo Estaño Azul.
—Y yo Barbazas, Barbazas.
Y le cogen las orejas.
Le dicen: “almejas blancas”,
y miden sus dedos largos;
“caracolazos” los llaman.
Y por fin la van durmiendo
con canción enamorada.
“Duerme hasta que cante el gallo
de cresta más encarnada
y se cuelguen los murciélagos
y muja largo una vaca.
“Te espantan los siete enanos
los monstruos de la montaña;
el lagarto volador,
la catarina giganta;
el que se parece al musgo
y que sube hasta la almohada,
y la culebra más negra
que a la medianoche baja.
“Para que el cuerpo no encojas
juntamos las siete camas,
y los enanos te velan
en cerco de siete espadas.
“Los duendes de los metales
te cuidan mejor que tu alma.
Duerme hasta que el gallo cante
y muja largo una vaca”.
GABRIELA MISTRAL

jueves, 20 de julio de 2017

OTELO - DEL TESORO DE LA JUVENTUD

En aquella época, un moro, hombre de piel negra, natural del norte de África, llamado Otelo, era almirante de la flota de Venecia. En el transcurso de su vida reveló ser hombre de espíritu elevado y tan hábil, que fue enviado como gobernador a la isla de Chipre, la cual pertenecía entonces a la Serenísima.
Además de su gloria como marino tuvo Otelo la fortuna de captarse el amor de una de las más hermosas damas de Venecia, Desdémona.
Acaso parezca extraño que un moro pudiera ser amado por una dama que había despreciado muchos pretendientes más ricos que él y de la misma raza de ella; pero Desdémona se había fijado más en su noble alma que en su fisonomía, y su mayor delicia era escuchar los emocionantes relatos de las batallas en las cuales había tomado parte, de los lances arriesgadísimos en que se había encontrado y de las extrañas aventuras que le habían ocurrido en mar y tierra.
Uno de aquellos hombres era Yago, quien había servido mucho tiempo al moro en calidad de oficial, y que le odiaba implacablemente desde que Otelo había elegido a Casio como uno de sus ayudantes, posponiéndolo a él, que esperaba ser el preferido. Yago era astuto, rencoroso y capaz de cualquier villanía; Casio, en cambio, era franco y leal, pero débil de carácter.
Aquella misma noche, el amor de Otelo por la patria, a la que tan bien había servido, fue puesto una vez más a prueba, pues le encargaron defender la isla de Chipre, que corría peligro de ser atacada por los turcos.

Yago comienza a poner en práctica planes. Casio pierde la confianza en Otelo

El valiente marino partió enseguida, dejando su esposa confiada al cuidado del "honrado Yago", pues Otelo creía todavía que éste le era fiel; y Emilia, la esposa de Yago, fue llamada para acompañar a Desdémona. Casio marchó en el segundo buque, y Yago embarcóse con Desdémona en el que zarpó tercero.
Casio, que había perdido de vista al barco de Otelo en una tormenta, fue el primero en llegar, y Yago, que había hecho un viaje más rápido y feliz que el de su jefe, alcanzó la isla antes que el moro. El odio de Yago contra Casio, por haber sido éste preferido por Otelo, mostróse inmediatamente, y su astuto cerebro empezó a trabajar para perder al ayudante, a quien.
Desdémona trataba con mayor amistad que al malicioso Yago.
Cuando Otelo llegó, poco después que Desdémona, le fue grato saber que la escuadra turca había sido destrozada por la misma tormenta que había estado a punto de hundir su propio velero, pues ahora tendría más tiempo para dedicarlo a su esposa, "mi bella amazona", como la llamaba amorosamente. En la noche de su llegada, ordenó el moro a Casio que cuidase del orden en el castillo y procurase no hubiera disturbios entre los soldados. Mientras tanto, el mezquino Yago empezó a preparar su plan, obsequiando al malaventurado Casio con vino, hasta que consiguió embriagarlo y, en una reyerta, ya borracho, hirió a Montana, el gobernador de la isla, a quien Otelo debía sustituir. Llegado Otelo al lugar de la riña, oyó la relación que le hizo Yago, quien era la causa de todo, y pensando que Yago quería encubrir a Casio, disminuyendo la importancia del hecho, dijo, con tristeza: "Casio, yo te estimo, pero desde hoy no eres mi ayudante", y encomendó a Yago la custodia del castillo. Así tuvo éxito feliz la primera parte de su villano plan de traición. Pero aun había de ocurrir algo peor, mucho peor.

Se descubre la traición de Yago y Otelo, arrepentido, se mata

El pobre Casio recurrió a Desdémona para que intercediera cerca de su marido en su favor. Hízolo la buena Desdémona; pero Yago consiguió villanamente hacer pensar a Otelo que si ella intercedía a favor de Casio era porque se había enamorado de él. Había destilado tan bien el veneno de la duda en el espíritu de Otelo, que al fin el moro comenzó a perder la fe en su esposa, y creyendo que ella no le amaba ya, volvióse casi loco de celos. La fortuna favoreció los perversos planes de Yago, pues, antes del matrimonio, Otelo había dado a Desdémona un pañuelo muy adornado, al que atribuía un poder mágico, el de hacer a su dueña amada y amable, y volverla odiosa si llegaba a perderlo. Yago deseaba posesionarse de este pañuelo e instó a su mujer para que tratase de apoderarse de él, robándoselo a la desprevenida Desdémona.
Cierto día, en que Otelo malhumorado y atormentado por la duda, se quejara de dolor de cabeza, Desdémona le ofreció el pañuelo; pero él lo alejó de sí, diciendo: «Es demasiado pequeño», y el pañuelo cayó al suelo, de donde Emilia lo recogió prontamente y lo pasó a Yago. Este malhadado pañuelillo se convirtió en instrumento causante de grandes males, pues Yago lo dejó disimuladamente en casa de Casio, y éste lo regaló a una mujer no sabiendo a quien había pertenecido, y mucho menos que Yago había llevado a Otelo a verle con el pañuelo, como prueba de que Casio había recibido de Desdémona un don que ella debía estimar como precioso.
Otelo, creyendo que su esposa había dejado de amarle, decidió matarla. Para ejecutar su designio, penetró en la alcoba, donde estaba 
Desdémona durmiendo; contempló a ésta un momento y la halló tan bella, que no pudo menos que inclinarse y darle un beso. El beso la despertó, y, en respuesta a sus preguntas, llenas de terror, le mandó Otelo que orase y que se dispusiese a morir, pues conocía su amor por Casio. En vano la infeliz Desdémona defendía su inocencia; su celoso marido la cubrió con las ropas del lecho y la ahogó.
No estaba todavía muerta, cuando Emilia entró en el cuarto, relató las malas acciones de su marido, Yago, y exclamó que el moro, engañado, había asesinado a una santa, cuyas últimas palabras fueron de amor para el desventurado Otelo.
Yago, que entró entonces, dio una puñalada a su mujer, porque lo había denunciado, y luego quiso huir; pero, detenido por los servidores de Otelo, fue llevado a su presencia y éste, lleno de furor, lo hirió.
Comprendiendo en su terrible dolor cuan necio había sido por fiarse de un hombre tan vil y desconfiar de una esposa tan buena, Otelo se apuñaló, y, al caer sobre el cuerpo de su inocente esposa, exclamó lleno de congoja:
- Antes de matarte, te besé; no me queda otro recurso sino matarme y morir dándote un último beso.


domingo, 23 de abril de 2017

¿Y QUÉ CON SHAKESPEARE?

Spanish-language reviews of Hamlet, Othello, R&J, and as thorough and well-explained as can be, as well as staged! This is my 23rd of April tribute for this year (not to mention the New Boy fore-review you got yesterday and the Predictions for New Boy that I will publish right now!).
Yes, dear readers, you get these videos because I found them and thought you would luv their retellings.





martes, 4 de abril de 2017

EL HOMBRECITO ESTRELLA DE HIERBAS

EL HOMBRECITO ESTRELLA DE HIERBAS
(Adaptación de un cuento popular inglés)

Había una vez una viejecita que iba caminando por las dunas de arena, donde las hierbas crecen altas y espesas. Y vio en medio de un grupo de hierbas algo que parecía una bola redonda de hierba. Cuando se agachó para cogerla, de repente surgió una pequeña cabeza de hierba, unos brazos de hierba y unas piernas de hierba. y un hombrecito estrella de hierba rodó de sus manos y corrió por la playa.
"Detente, hombrecito estrella, quiero jugar contigo", gritaba la viejecita. Pero el hombre estrella le respondía:

¿Jugar? ¿jugar? ¡No, yo no!, que voy de regreso al cielo.
No tengo tiempo para jugar, pertenezco al cielo, donde vive el sol.
¡Corre, corre todo lo rápido que puedas!
No podrás atraparme, soy el Hombre Estrella de Hierba.

Y siguió rodando por la arena y la viejecita corría detrás de él. Y llegó a donde un perro perseguía a las gaviotas. Cuando el perro le vio, ladró:
"¡Guau, guau! Detente, hombrecito estrella, quiero jugar contigo". Pero el hombre estrella le respondía:

¿Jugar? ¿jugar? ¡No, yo no!, que voy de regreso al cielo.
No tengo tiempo para jugar, pertenezco al cielo, donde vive el sol.
Me he escapado de una viejecita y me puedo escapar de ti sin recelo.
¡Corre, corre todo lo rápido que puedas!
No podrás atraparme, soy el Hombre Estrella de Hierba.

Y siguió rodando por la arena y la viejecita y el perro corrían detrás de él. Y llegó a donde un cangrejo justo salía de un agujero en la arena. Cuando el cangrejo le vio, gritó:
"¡Clac, clac! Detente, hombrecito estrella, quiero jugar contigo". Pero el hombre estrella le respondía:

¿Jugar? ¿jugar? ¡No, yo no!, que voy de regreso al cielo.
No tengo tiempo para jugar, pertenezco al cielo, donde vive el sol.
Me he escapado de una viejecita y de un perro y me puedo escapar de ti sin recelo.
¡Corre, corre todo lo rápido que puedas!
No podrás atraparme, soy el Hombre Estrella de Hierba.

Y siguió rodando por la arena y la viejecita, el perro y el cangrejo corrían detrás de él. Y llegó a donde unos pescadores pescaban en la orilla. Cuando los pescadores le vieron, gritaron:
"Detente, hombrecito estrella, queremos jugar contigo". Pero el hombre estrella les respondía:

¿Jugar? ¿jugar? ¡No, yo no!, que voy de regreso al cielo.
No tengo tiempo para jugar, pertenezco al cielo, donde vive el sol.
Me he escapado de una viejecita y de un perro y de un cangrejo y me puedo escapar de vosotros sin recelo.
¡Corre, corre todo lo rápido que puedas!
No podrás atraparme, soy el Hombre Estrella de Hierba.

Y siguió rodando por la arena y la viejecita, el perro, el cangrejo y los pescadores corrían detrás de él. 
Justo en aquel momento el Padre Sol asomó su dorada cabeza por una ventana entre las nubes y envió sus dorados rayos de sol desde el cielo hasta la arena. Uno de los rayos iluminó al hombrecito estrella de la cabeza a los pies y salpicó brillo de oro sobre él. El hombrecito dejó de rodar y se sentó para admirar su nuevo abrigo dorado.
"Vaya", pensó orgulloso, "debo de ser tan importante que no tengo que visitar al Sol, el Sol ha venido a visitarme".
Como estaba sentado, admirando orgulloso su abrigo dorado, la viejecita pudo cogerle. "¿Te gustaría venir conmigo?" dijo la viejecita. "Me gustaría colgarte en mi casa como una luz navideña en Nochebuena".
"¡Oh, sí!", dijo el hombrecito. "¡Me gustaría ir, con mi nuevo abrigo brillaré tanto como el sol". La viejecita se sacó un trozo de cuerda del bolsillo, ató un extremo a su dedo y otro al hombrecito estrella y así lo llevó a su casa. Y como brillaba tanto lo colocó en su habitación como luz navideña.
En cuanto al perro, volvió a perseguir a las gaviotas. El cangrejo se volvió a su agujero en la arena y se quedó dormido. Y los pescadores... bueno, si vas a la playa puede que les veas allí quietos, pescando a la orilla.

(The Grass Star Man)

miércoles, 7 de diciembre de 2016

TSQ-IV: CONCHA CARDEÑOSO

A comprehensive summary of Story the Fourth by Spanish author Concha Cardeñoso, illustrated by J.M. Lavarello.







Cuarto episodio. El príncipe y la princesa

En ese país vivía una princesa encantadora y muy inteligente, que había leído todos los libros del mundo y, sabiamente, lo había olvidado todo después.
Luego pensó en escoger un marido que supiera responder a sus preguntas, pero todos los pretendientes se quedaban sin habla en cuanto la veían.
Por fin, un día, apareció un alegre muchacho de largos y hermosos cabellos, aunque vestido humildemente.
El caso es que respondió tan bien a todas las preguntas que la princesa se casó con él.
...hasta un hermoso palacio, ...al príncipe, ... Sin embargo, el príncipe y la princesa escucharon la larga historia y, al día siguiente, regalaron ropa de seda y terciopelo y una hermosa carroza para que prosiguiera el viaje...



EN ESE PAÍS VIVÍA UNA PRINCESA ENCANTADORA Y MUY LISTA, QUE HABÍA LEÍDO TODOS LOS LIBROS DEL MUNDO Y, SABIAMENTE, LO HABÍA OLVIDADO TODO DESPUÉS. LUEGO PENSÓ EN ESCOGER UN MARIDO QUE SUPIERA RESPONDER A SUS PREGUNTAS, PERO TODOS LOS PRETENDIENTES SE QUEDABAN SIN HABLA EN CUANTO LA VEÍAN.

POR FIN, UN DÍA, APARECIÓ UN ALEGRE MUCHACHO DE LARGOS CABELLOS, AUNQUE VESTIDO HUMILDEMENTE.

EL CASO ES QUE RESPONDIÓ TAN BIEN A TODAS LAS PREGUNTAS QUE LA PRINCESA SE CASÓ CON ÉL.
---HASTA UN HERMOSO PALACIO, ... AL PRÍNCIPE, [···] SIN EMBARGO, EL PRÍNCIPE Y LA PRINCESA ESCUCHARON LA LARGA HISTORIA Y, AL DÍA SIGUIENTE, REGALARON ROPA DE SEDA Y TERCIOPELO Y UNA HERMOSA CARROZA PARA QUE PROSIGUIERA EL VIAJE...

(No mention of the honeymoon in the end).

jueves, 27 de octubre de 2016

TSQ-IV: DIANE CLÉMENT, 2014

Quatrième histoire

LE PRINCE
ET LA PRINCESSE

La princesse de ce pays est d'une intelligence extraordinaire. Un jour, alors qu'elle était assise sur son trône, une chanson lui trotta dans la tête.
Le refrain disait: "Pourquoi ne pas me marier aujourd'hui?"
"Et bien oui, pourquoi pas?" se dit-elle, et elle décida d'épouser un homme qui ne serait pas seulement beau mais qui saurait parler de toutes choses avec esprit. Les gens accoururent. Quelle foule! Ils parlaient tous très facilement dans la rue, mais quand ils eurent dépassé les grilles du palais, vu les gardes en uniforme brodé d'argent, les laquais en livrée d'or sur les escaliers et les grands salons illuminés, ils furent tout déconcertés, ils se tinrent devant le trône où la princesse était assise et ne surent que dire sinon répéter le dernier mot qu'elle avait prononcé.
Ni le premier, ni le second jour furent donc un succès.
Le troisième jour arriva un petit personnage sans cheval ni voiture, il monta d'un pas décidé jusqu'au château, ses yeux brillaient, il avait de beaux cheveux longs, mais ses vêtements étaient três pauvres et ses bottes craquaient terriblement.
Lorsqu'il entra par le grand portail, il vit les gardes en uniforme brodé d'argent, les laquais des escaliers vêtus d'or, il ne fut pas du tout intimidé, il s'avança jusque devant la princesse qui était assise sur une grande perle, entourée des dames de la cour et de leurs serviteurs.
Le jeune homme dit à la princesse qu'il n'était pas venu pour l'impressioner mais pour écouter sa sagesse et tout ce qu'elle-même avait à dire. Il la trouva tellement remarquable, elle le trouva très bien aussi, et ils tombèrent aussitôt amoureux l'un de l'autre.


au château...
les gardiens dans leur uniforme d'argent ne ... laisseront entrer ... au palais, mais... d'un petit escalier dérobé.
...jusqu'à une petite porte de derrière.
...il avait épousé la princesse.
...dans l'escalier où brûlait une petite lampe sur un buffet;
...voyant sur le mur les ombres de chasseurs et de cavaliers.
«Ce ne sont que des rêves. 
...dans une première salle tendue de satin rose à grandes fleurs et ... d'une salle à l'autre, les unes plus belles que les autres, et enfin... à la chambre royale, dont le plafond était semblable à un palmier aux feuilles de verre précieux. Puis, accrochés à une tige d'or, ... deux lits qui ressemblaient à des lys, un blanc et un rouge. La princesse était endormie dans le lit blanc, et, dans le rouge, on aperçut une nuque brune.
Le prince était jeune et beau, c'était un jeune et beau prince.
Lui et la princesse se réveillèrent.
«Pauvre petite!» s'exclamèrent-ils à la fin du récit.
Ils ne furent pas fâchés ... pénétrer dans le château. Ils leur proposèrent même un poste au palais...
Le prince donna son lit...


«Comme il y a des êtres humains qui sont bons!»
On vêtit alors de soie et de velours.
...à rester au château, ... Au moment de partir, un carrosse d'or pur attendait devant la porte. Le carrosse était bourré de friandises sucrés, de fruits et de pains d'épice.
«Adieu! Adieu!» criaient le prince et la princesse.

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Cinquième histoire

LA PETITE FILLE
DES BRIGANDS

Le carrosse passa pour une forêt sombre où l'or brillait comme un flambeau. Des brigands qui se trouvaient là se dirent qu'ils ne pouvaient pas laisser passer un tel trésor.
«Regardez, de l'or, de l'or!» s'écrièrent-ils. Ils massacrèrent les postillons, le cocher et les valets ...

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Septième histoire

DANS
LE PALAIS
DE LA REINE
DES NEIGES 

(sadly, the adaptor made no mention of the royal pair's honeymoon abroad)

Translation/adaptation: Diane Clément
Illustrator (of the original French edition; original illustrations): Yana Sedova


lunes, 19 de octubre de 2015

TSQ - IV: LONG STORY SHORT

THE SNOW QUEEN STORY SUMMARY

4. The Prince and Princess

In the kingdom there lived a very clever Princess. The Princess decided she should get married, but she wanted to find someone who wouldn’t just stand around and be boring, or be intimidated by the grand castle. She wanted someone who was clever and cheerful. Many people came for her hand but they all became frightened and tongue-tied when they entered the castle.

Then a young man came with long hair, intelligent eyes and poor clothes. He strode in to the palace and wasn’t at all shy. He was bright and interested in learning the Princess’ wisdom. They liked each other right away and he became the Prince.

...into the palace that night...

Shadows along the wall swished past and  it was the dreams of the Prince and Princess. They came to the bedroom and the Prince and Princess were each in a bed that looked like a lily.

...the leaves to peek at the Prince, and seeing his red neck...
...the dreams swept through the room, he woke and turned his head...

The Princess woke and asked what was the matter.

...how kind human beings were!  In the morning the Prince and Princess gave lovely clothes to wear and asked to stay with them. They gave a muff and boots and a coach of gold with coachmen and horsemen. Then they waved goodbye...

...asked her about the Prince and Princess. “They’re traveling in foreign lands,” said the robber girl.





miércoles, 29 de julio de 2015

TSQ-IV: LENA TÖRNQVIST

This Swedish abridged translation by Lena Törnqvist goes along with illustrations by Anastasia Arkhipova.


Den ryska konstnärinnan Anastasia Arkhipova har valt att koncentrera illustreringen av sagan Snödrottningen till ramberättelsen. För att få balans mellan text och bild har översättaren i samråd med förlaget strukit några längre beskrivningar. Huvudberättelsen, så som den presenteras här, är dock en trogen översättning av H.C. Andersens originaltext.



FJÄRDE BERÄTTELSEN
Prins och prinsessa

I kungariket, bor en prinsessa, som är så övermåttan klok att hon har läst all världens tidningar, och glömt dem igen. För en tid sedan beslöt hon att gifta sig, men hon ville ha en man som förstod att ge svar på tal, en som inte bara stod och såg förnäm ut, för det är så tråkigt. I tidningarna kunde man läsa att det stod envar fritt att söka vinna prinsessan. Friarna strömmade till. Allesammans talade så vackert när de stod ute på gatan, men när de stod framför tronen där prinsessan satt kunde de bara upprepa det sista ordet hon hade sagt, och det brydde hon sig inte om att höra igen.
Den tredje dagen kom en liten person, utan häst eller vagn, käckt marscherande upp till slottet. Hans ögon glänste, han hade vackert långt hår, men var fattigt klädd.
Han hade en liten kälke på ryggen!
Han var så käck och rask och hade alls inte kommit för att fria, bara för att lyssna till prinsessans kloka ord. De beundrade varandras visdom.
En baktrappa i slottet.
Ljusen på slottet släcktes.
Uppför trappan och in i prinsessans sovgemak. Taket liknade en stor palm med blad av glas och mitt på golvet hängde i en tjock stjälk av guld två sängar som såg ut som liljor. Den ena var vit, i den låg prinsessan; den andra var röd och där var det, om man böjde ett av de röda kronbladen åt sidan, som man såg en brun nacke.
Prinsen.
Från den vita liljesängen tittade prinsessan upp och frågade vad som stod på-
"Din lilla stackare!" sa prinsen och prinsessan.
"Farväl! farväl!" ropade prinsen och prinsessan.


At the end of this translation, in the Seventh Story, the fact that the royal pair is on honeymoon through foreign lands is not mentioned at all.


viernes, 26 de junio de 2015

EMARÉ DRUNKEN MESSENGER - MODERN VERSION

Excerpt of Emaré
Retold into modern language by Marijane Osborn

He sent a messenger in a hurry.
With the king's mother he stopped to tarry
when past her castle he rode.

The messenger being cordially
received, she asked him hastily 
[···]
She gave for the news he brought to her
forty shillings and a cloak of fur,
so he was richly clad.
She filled his cup with ale and wine,
and when she saw that it was time
upstairs she led the lad.

The moment he began to snore,
the queen came through his chamber door.
Wicked was her desire!
She took the letter from his cloak
and sent it quickly up in smoke
that rose through the bedroom fire.
And then she wrote an evil letter,
[···]

In the morning, when it was day,
the messenger went on his way
by roads both low and high
(This tale is true!), arriving where
the good king and his armies were, 
bearing his lord a lie.

[···]

The messenger took it from his hand
and rode by the same route over land
where the old queen liked to dwell.

Again he stayed there overnight,
received so well and treated right. He let the old queen ply
the wine that stole away his reason.
But never did he think of treason
as that long night went by.
When he was deep into his dreams,
the wicked queen began her schemes.
She sought until her eye
lit on that letter. She wrote another [···]

The messenger, who knew no guile,
went riding home for many a mile
past forest, farm, and field.

[···]

Then for the messenger they sent.
The king asked him which way he went
to make delivery.

"Right past your mother's house," said he.
"Alas," said the king, "that there could be
a woman so unkind!
For treason she shall be burnt! I give
this judgment, that she may not live,
and that is my command!"
The great lords modified between
themselves this judgment on the queen
who wickedly purloined
the letters. They sent her from her nation
and seized all her accumulation
of castle, tower, and land.

When she had fled across the foam,
the noble king remained at home
and heavy was his air.



The trick of the birth letter is perfectly paralleled in the "Man of Law's Tale," and in both the queen/mother-in-law uses wine to get the messenger drunk so as to substitute the letters.   What is the poet telling us about wine and truth?  As in the MoLT, there's a second switched letter, and another drunken messenger incident.