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sábado, 19 de agosto de 2023

ELOGIO DE LA POLCA (EVERT TAUBE)

 ELOGIO DE LA POLCA

Evert Taube

Traducido del sueco por Sandra Dermark

el 19 de agosto de MMXXIII

......................................

Nunca bailaré el vals,

nunca, no casará

nunca con mi actitud,

porque el vals es una cruz,

¡mas la polca les va 

en el norte y el sur!

Si te va la locura,

la alta cultura,

el ritmo tienes en los pies,

¡ay, qué maravilla es 

el poder bailar la POL-CA!

¡Hopsasa! ¡Y da la vuelta!

¡Hopsasa! ¡Y da la vuelta!

Polca en las verdes praderas,

música que alegra el corazón...

¡Ay, qué gusto más mortífero,

sin tablaos resbaladizos,

bailar en la noche clara 

la polca al natural!

¡Natural! ¡Natural!

¡Esa polca va a alegrar, uh!

La alegría es sana, entera,

aire, sol y agua refresca,

de los pies a la cabeza,

la polca purifica el corazón.

Riya tralariya tralariya tralará lará

Tralará

Riya tralariya tralariya tralará lará

¡Hopsasa!

................................

Nunca bailaré el vals,

nunca, no casará

nunca con mi actitud,

porque el vals es una cruz,

¡mas la polca les va 

en el norte y el sur!

Si te va la locura,

la alta cultura,

el ritmo tienes en los pies,

¡ay, qué maravilla es 

el poder bailar la POL-CA!

¡Hopsasa! ¡Y da la vuelta!

¡Hopsasa! ¡Y da la vuelta!

Polca en las verdes praderas,

música que alegra el corazón...

¡Ay, qué gusto más mortífero,

sin tablaos resbaladizos,

bailar en la noche clara 

la polca al natural!

¡Natural! ¡Natural!

¡Esa polca va a alegrar, uh!

La alegría es sana, entera,

aire, sol y agua refresca,

de los pies a la cabeza,

la polca purifica el corazón.

Riya tralariya tralariya tralará lará

Tralará

Riya tralariya tralariya tralará lará

¡Hopsasa!

domingo, 24 de abril de 2022

EL LADO OSCURO DE LAS CANCIONES INFANTILES

 Ah, las canciones infantiles. Las que nos cantaban nuestras madres, tías, abuelas y/o maestras de parvulario. Qué recuerdos nos despiertan... Bien, bien, bien... ¿y si os dijera que algunas de estas cancioncillas tienen un origen más bien siniestro? He aquí cuatro populares canciones infantiles que llegaron a este país de Sagitario traducidas del francés, y cuya versión original es mucho más oscura y violenta que las que se transmiten de boca a oreja en las nurseries españolas:

  1. Le petit navire / El barquito chiquitito

"Il était un petit navire,

Il était un petit navire..."

"Había una vez

un barquito chiquitito..."

Para quien no se acuerde: trata de este barquito que hace un viaje de varias semanas y, ¿cómo no?, se acaban los víveres a bordo. Tras dar cuenta del gato de a bordo y de las ratas de las que éste se alimentaba (ésto no sale en la letra, pero lo intuyo), la tripulación se ve obligada a comerse sus botines con salsa roja, roja, roja y a la nuez, lo cual les mantiene vivos y en pie hasta que llegan a puerto. Esto en la versión española. En la original francesa, toman medidas más drásticas que alimentarse de su calzado: echan a suertes a ver quién saca la pajita de trigo más corta para matar y comerse al desgraciado que la saque. Como lo oyes, recurren al canibalismo. Y, ¿quién será ese pobre pecador que saca la pajita más corta? Pues el grumete, el tripulante más joven de todos, que sólo es un niño pequeño. Para más inri, tienen varias salsas a bordo (les quedarán después de haberse zampado al gato y a las ratas), y el capitán y los oficiales discuten sobre con qué salsa servir la carne del muchacho, del que no dejarán ni el pompón rojo del gorro. Tienen a un grumete por degollar y uno quiere hacerlo con salsa termidor, otro con salsa Robert y un tercero en fricassé. Se están muriendo de inanición pero son franceses, al fin y al cabo. ¿Y el chico? Viéndose en tal situación y desesperado, recuerda que es ferviente católico y reza: "Santa María, Estrella de los Mares, ten piedad..." Y le pide al capitán, por último deseo, que hagan una última pesca antes de matarle y devorarle. Todos echan las cañas por la borda y sacan unos bacalaos así de grandes, lo cual les mantiene vivos y en pie hasta que llegan a puerto, y le salva la vida al renacuajo del grumete, que no merecía morir tan joven. Si no fuera por la Virgen... El final feliz religioso es un poco forzado como lección de fe, con su virgo ex machina que recuerda en cierto modo a Atenea en Las Euménides, pero lo que sucede antes es fortísimo e inspirado en hechos reales, como el canibalismo entre los supervivientes tras el naufragio de un barco llamado Méduse, hecho que inspiró el famoso cuadro La balsa de la Medusa que se ha parodiado hasta la saciedad en el cómic francobelga.

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2. Il était une bergère / Estaba una pastora

"Il était une bergère

et ron, et ron, petit Patapon..."

"Estaba una pastora,

laray, laray, larito..."

La pastora tiene un gatito que juega con los quesitos que ella ha hecho con la leche de su rebaño, tanto en la versión española como en la francesa. Ella, cómo no, se enfada, saca su cuchillo, y corre la sangre de su mascota. En la versión castellana, la pastora le corta el rabito. En la francesa, el gato, que se llama "le petit Patapon" como narra el estribillo, paga sus travesuras con la vida. La canción acaba así, con la pastora que mata a su gatito, que, en mi humilde opinión, no merecía morir. Los mininos pueden ser muy traviesos: mis propias mascotas bigotudas me han hecho bastantes barrabasadas, me han roto objetos frágiles (lo más parecido a arruinarme un quesito), pero nunca he derramado ni gota de su sangre: lo único que les he hecho ha sido sonarles el ano. Nuestra pastora debería de haber estado muy furiosa y haberse tomado muy a pecho lo de los quesitos... y debería de haber estado muy arrepentida tras haber acabado con su querido Patapon en la versión francesa. Algunas ilustraciones francesas la muestran acunándolo y llorando como una magdalena, en plan Piedad vaticana. Al menos el minino en la versión española simplemente se queda o colicorto o castrado, dependiendo de cómo interpretes la palabra "rabito". No sé cuál de las tres canciones es más fuerte, si la pastora, el barquito chiquitito o ésta que viene a continuación:

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3. Malbrough s'en va-t'en guerre / Mambrú se fue a la guerra

"Malbrough s'en va-t'en guerre,

mironton, mironton, mirontaine..."

"Mambrú se fue a la guerra,

mire usted, mire usted qué pena..."

Versión española: Mambrú, un líder militar por lo que parece, se va a la guerra y su esposa le espera en su castillo. No sabe si volverá por Pascuas o para Navidad, pero, como no se presenta ni para las fiestas invernales, ella sigue esperándole como buena damisela. Aquí se trunca la versión española, pero la versión francesa continúa. Ella sube a la torre más alta para otear el horizonte y ve que viene del frente un paje mensajero. Éste le cuenta lo peor que puede sucederle: que su marido ha muerto en combate y que ha visto cuatro oficiales llevando sus armas. Y que ha visto incluso a su fantasma aparecer entre los laureles. También describe cómo se celebró la misa de réquiem y cómo cada uno volvió a su hogar tras ella. La canción concluye con una nota ligeramente esperanzadora, pero aún así es bastante siniestra... estar esperando a tu esposo durante prácticamente un año y luego que venga un mensajero del frente y te diga que ha muerto en combate tu esposo el líder militar... Lo interesante es que María Antonieta ayudó a popularizar esta canción, junto con sus niñeras la cantaban mucho a los hijos de María Antonieta, Teresita y Luisito: la canción se propagó por todo Versalles, de allí a París, de allí a las provincias de Francia, de allá por toda Europa... Mambrú se volvió un fenómeno viral, y hubo una década en que llegó a eclipsar a Mozart en cuanto a popularidad. Así fue como llegó a España. Pero lo interesante es que la canción es una fantasía de poder de los franceses, que María Antonieta había aprendido de las niñeras de Versalles. Ella era hija de la emperatriz de Austria, que la había casado con la realeza francesa por poderes, para fomentar una alianza contra los prusianos. Austria y Francia habían estado enemistadas tiempo atrás... y el duque de "Mambrú", el duque de Marlborough originalmente, no había muerto en combate, sino que había muerto de viejo, y había tenido una vida larga y madura. Había sido un general británico al servicio de los Habsburgo de Austria, la familia materna de María Antonieta. Qué curioso... En resumen, la canción era una fantasía de poder y una ucronía que describía cómo les hubiera gustado a los franceses del XVIII que hubieran sido las cosas unas décadas antes...

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4. Jean Petit qui danse / El Joan Petit quan balla

(esta está en valenciano / catalán pero aún así la ponemos porque tiene un origen francés e igual de oscuro)

"Jean Petit qui danse,

Jean Petit qui danse,

Jean Petit qui danse,

danse de son doigt,

de son doigt, doigt, doigt...

(de sa main, main, main,

de son coude, coude, coude, etc.)"

"El Joan Petit quan balla,

balla, balla, balla,

el Joan Petit quan balla,

balla amb el dit,

amb el dit, dit, dit,

(amb la mà, mà, mà,

amb el colze, colze, colze, etc.)"

Y ustedes dirán, es una hermosa coreografía para enseñar las partes del cuerpo a los más pequeños. Eso es lo que parece, pero el origen también es bastante oscuro. Remontémonos a Occitania, región francesa cercana a los Países Catalanes y donde aún hay gente que habla un dialecto del catalán, en el siglo XVII, en plena Guerra de los Treinta Años. Por aquella época, como protesta contra los abusos de los poderosos de turno, hubo una revuelta popular liderada por un artesano llamado Jean Petit, Joan Petit en catalán occitano. La revuelta fue reprimida con violencia, y su desgraciado líder, ejecutado mediante el suplicio de la rueda. Ataron a Jean Petit a una gran rueda de madera y le rompieron todas las articulaciones a martillazos mientras la rueda daba vueltas y vueltas. Así que cuando Joan Petit "balla amb el dit, dit, dit, amb la mà, mà, mà, amb el colze, colze, colze..." es que le han roto esas articulaciones y se mueven al compás de las vueltas de la rueda.



lunes, 3 de junio de 2019

Matilda Davis, the Grimms, and the Olympians

Matilda Davis, the Grimms, and the Olympians


Judaeo-Christian references occur in most of the Grimms' tales. Rollecke (1985) points out that the name of the LORD (ie G*d) occurs either as a character or in the lexis (for example in adjectives like ‘gottlos’ (ruthless), references to prayer or exclamations, such as ‘Ei, du lieber Gott!’) in no less than 120 of the 200 numbered tales in KHM 1857 (see also Bottigheimer 1987: 145 - 146)+

Judaeo-Christian references in Snow White

The dwarves and Sneewittchen take the name of the LORD ‘in vain’. The dwarves exclaim ‘Ei, du mein Gott! ei, du mein Gott!’ (OhmG! MG!) when they first find the heroine asleep in one of their beds, while Sneewittchen cries ‘Ach Gott, wo bin ich?’ (Oh G, where am I?) when she revives in her coffin. There is one reference to the heroine praying, i.e. ‘befahl sich Gott’ (commended herself to G*d).

Brian Alderson, for example, a translator and expert in children’s literature, wrote an article for The Times Literary Supplement in 1978, highlighting the ways in which most ‘Victorian’ English translators had bowdlerised the tales by avoiding or softening [···] Judaeo-Christian references [···] and how they had failed to achieve ‘complete naturalization for English storytellers’ (Alderson 1978b: 6). He refers to:

 ...the long and inglorious tradition of giving to the public versions of Grimm which were not only silently and brutally adapted but were also in hopelessly bad English anyway. 
(Alderson 1978b: 6)

Victorian translator Matilda Davis (Routledge, 1855, Home Stories. Collected by the Brothers Grimm; one of the most commercially successful translations in England in the nineteenth century.) takes pains to avoid Judaeo-Christian references, in particular references to divinity, demons, and saints.

Davis omits the profane element of the dwarves’ exclamation by using the neutral exclamation ‘Oh!’ and omits the heroine’s exclamation entirely. She retains the reference to the heroine praying, but does not mention divinity (‘said her prayers’). Neither does she in several tales in HS. This tendency is particularly obvious in two tales:

  • Der Schneider im Himmel (KHM 35) becomes The Taylor (sic) in Olympus, replacing the Heavens with Olympus (notch), the LORD with Zeus, and Saint Peter with Mercury/Hermes.
  • And in her version of The Three Golden Hairs (KHM 29), originally featuring Satan as the antagonist from whose head the hero has to get the three titular strands of hair, the descent to Hell becomes a descent to Tartarus, replacing Satan with Hades, his helpful great-great-grandmother with Hades' kind-hearted wife Persephone, and explaining that the river that divides the Living World from the Underworld is the Styx and the boatman across is Charon.

This tendency is particularly obvious in these two tales, in which she replaces Judaeo-Christian settings and figures with settings and figures from Greek mythology, since the old gods were already dead for millennia.
Miss Davis is the first translator at all to venture a rendering of ’Der Schneider im Himmel’, entitling it ’The Tailor in Olympus’. She solves the problem of treating religious matters in a humorous way by transposing the figures of the LORD and Saint Peter into Zeus and Mercury. It seems a pity that Davis’s translation was not better received. George Thompson’s illustrations did nothing to help. Her work was not the commercial success that Routledge obviously found with the Addey and Co. edition. Publishers are not much interested in accuracy or fidelity as values in themselves, if they have something else that they don’t have to pay for and sells better.

lunes, 16 de diciembre de 2013

DRUNKEN MESSENGER... NOT? DRUGGED?

Because this part of the Handless Maiden story usually shows the use of ethanol as a narcotic (though Homer had done it centuries before in the Odyssey). Which is as true as the Pope is Catholic.
"Patient Helen", the Victorian retelling by Sabine Baring-Gould, calls the young royals Constant and Helen of England. He goes forth to fight the infidels on an unspecified battlefield on the Continent, and chaos is come again.
The Queen Stepmother lives near Dover...
But what struck me most was how the author has bowdlerised the story, having the messenger drugged instead of plunged into an ethylic coma (this was an age of temperance, but the story is for young children!):
She bade a feast be made for him, and she spiced his wine 
with something that would make him sleep. So he ate and drank, and 
then felt drowsy, and went to sleep with his head on the table. 
When the messenger awoke, he was rather ashamed at having slept;
and he had no idea as to what had been done while he was sleeping. 

Now by her orders the servants of the queen- 
mother were on the watch for the return of the 
messenger, and when he reached Dover they in- 
vited him to sup at the house of their lady, whilst 
his horses were being got ready. He agreed, and 
was well entertained, and again the queen-mother 
spiced his cup so that he fell asleep. 
 
This reminds me, in turn, of a 1980s Othello production, 
(the "Victorian" one by Trevor Nunn, with McKellen as Iago)
in which Iago spikes Cassio's first drink with brandy behind the 
young lieutenant's back. 
Said detail has inspired me to include it in most of my Othello fiction, 
most notably The Countess of Toggenburg,
 a novella that retells the supposed real events behind 
the Shakespearean tragedy in Reformation-era Central Europe.