domingo, 22 de enero de 2017

EL FINAL DE LA HOJARASCA

Here are my English and Spanish versions of an assignment I had to do for a course on García Márquez:

La hojarasca, The Leaf Storm, ends with the foreshadowing of the whistle of a ghost train and the disappearance of Macondo into that corner for heaping up "villages that no longer do a service to the nation." But it also ends, on a more personal note, with the funeral train of the late French doctor leaving the colonel's mansion, right before their confrontation with the local community. 
The last words are said by the grandchild: "Now they (the villagers) will sense the smell. Now all the curlews will begin to sing." These seabirds, that stand for tradition and the voice of the people, are clearly a leitmotif in the story, as much as the railway train and the leaf storm that represent the fruit company and the hinterland's connection to a globalised outside world, the impact that the arrival of the fruit company in general, illustrated in the particular case of the grass-eating and cohabitating European physician, has on traditional Macondo society. 
The railway is a powerful symbol of modernity and progress. In Clarín's story "Adiós, Cordera", the appearance of railroads and trains in a rural landscape (in that case, in northern Spain) also symbolizes the connection of the hinterland/backwater with a nineteenth-century globalized world and its market economy (market agriculture, market industry...), bringing in the outside world with all of its progress and all of its threats to traditional life. The final ghost train stands obviously for the decadence and return to isolation of Macondo as a discarded cog in the works of globalisation. Back to the childlike wonder even adults had at the start of 100 Years of Solitude, seeing a magnet and a block of ice brought by Romany peddlers from the outside world as magical objects. Back from railroads to curlews once more. 
The epigraph being Creon's decree (that anyone who buries the corpse of the traitor, exposed according to the law to scavengers and the elements, will be disgraced and executed in public) really foreshadows the fact that La hojarasca is basically going to be a retelling of Antigone in a (fictional) tropical rural village during wartime. 
The decrees of the social establishment (leave the traitor exposed as a mark of shame, execution awaits whoever buries or even mourned him) against those of the heart (every dead body deserves the same dignity; after all, we are all equal in death). That is not only a classical but even a UNIVERSAL theme; it's for instance at the heart of Hamlet (regarding revenge) or Romeo and Juliet (regarding young love). 
But the interesting thing is that Gabo didn't know he was unwittingly rewriting Antigone until one of his friends pointed it out. It's because this theme and this dilemma, like those of Shakespeare, are universal. The open ending is clearly enticing; how will the community and the family react during the funeral? Every reader is free to imagine their own ending. 
Would the villagers lunge at the colonel's family like an angry mob, and would he have to speak for the cause he defends? I imagine that ending. Furthermore, I'm sure the mob will learn their lesson and finally respect the colonel. The curlews will be hushed by the commanding voice they had hitherto overlooked until this moment, and sing in chorus with the old veteran.


La hojarasca concluye con la predicción de un tren fantasma y de la relegación de Macondo al rincón donde se almacenan "los pueblos que han dejado de prestar servicio a la nación". Pero también concluye, de forma más personal, con el cortejo fúnebre del difunto doctor francés dejando la mansión del coronel justo antes de su enfrentamiento con la gente del pueblo. 
El nieto dice las últimas palabras de la novela: "Ahora (los macondenses) sentirán el olor. Ahora todos los alcaravanes se pondrán a cantar". Estas aves marinas, también llamadas zarapitos, representan la tradición y la voz del pueblo en el relato y son, por ende, un Leitmotif, tanto como los trenes y la hojarasca (tormenta de hojas) que representan a la compañía bananera y la conexión entre el ambiente de periferia o hinterland de Macondo y un mundo exterior globalizado; el impacto general de la compañía frutera en la sociedad rural tradicional se ilustra con el caso particular de la llegada de cierto médico europeo amancebado y comedor de hierba. 
La ferrovía es un símbolo muy potente de la modernidad y del progreso: en "¡Adiós, Cordera!", de Clarín, la aparición del tren en un ambiente rural tradicional (del norte de España, en este caso) también representa la conexión de una sociedad periférica/de hinterland con el mundo exterior globalizado y su economía de mercado (agricultura de mercado, industria de mercado...), trayendo al terruño el mundo exterior con todo su progreso y todas sus amenazas a lo tradicional. 
El tren fantasma final representa, por ende, la decadencia y el retorno al aislamiento de Macondo como un engranaje desechado por la maquinaria de la globalización, de la economía internacional. Un retorno al asombro infantil que mostraban incluso los adultos al principio de Cien años de soledad, al ver un imán y un bloque de hielo que los gitanos nómadas han traído del mundo exterior como objetos mágicos. De vuelta de la ferrovía a los alcaravanes. 
El que el epitafio sea el decreto de Creonte (quien se atreva a sepultar o incluso a llorar al traidor, expuesto en público a los carroñeros y a los elementos, pagará con la pena de muerte), realmente predice que La hojarasca va a ser una reescritura de Antígona en un ambiente rural tropical (ficticio) en tiempos de guerra/posguerra. 
Los decretos de las autoridades sociales (dejar al traidor expuesto en público como marca de vergüenza, la ejecución espera a quien le entierre e incluso a quien le llore) en conflicto con los decretos del corazón (todos los cuerpos inertes merecen ser tratados con dignidad; al fin y al cabo, la muerte nos hace a todos iguales): he aquí un tema no sólo clásico, sino UNIVERSAL: también está en el fondo de Hamlet (a propósito de la venganza) o de Romeo y Julieta (a propósito del amor adolescente). 
Pero lo interesante es que Gabo no se dio cuenta de que había reescrito Antígona sin proponerse la idea hasta que uno de sus amigos hizo hincapié en ello. Es porque el tema y el dilema, como los de Shakespeare, son universales. El final abierto es realmente incitante: ¿cómo reaccionarán el pueblo y la familia durante el funeral? Cada lector/a es libre de imaginar su propio final. ¿Atacarán los macondenses a la familia del coronel en turba furiosa, y tendrá él que defender su causa ante el pueblo? Tal es el final que yo imagino. Y encima, estoy segura de que la turba habrá aprendido la lección y respetará al coronel. Los alcaravanes callarán ante la voz de mando que habían despreciado hasta la fecha, para cantar a coro con el anciano militar.



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