Mostrando entradas con la etiqueta the danteverse. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta the danteverse. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de diciembre de 2023

ART HISTORY ADVENT CALENDAR - DAY 19

 Week of Creativity

19th of December - Praise of Literature

https://www.loc.gov/resource/highsm.02251/?st=image&r=0.257,0.202,0.25,0.371,0



I. GREECE

Sing, oh Muse,

of the fury of Achilles son of Peleus,

of the Trojan Horse,

of how Odysseus outfoxed both

Polyphemus and Circe,

of the torrid love of Sappho,

of Cloudcuckoo Land and of the croaking Frogs

on the River Styx.


II. ITALY

Sing, oh Muse,

of Petrarca's passionate love for Laura,

of descents to the infernal depths,

of ascents up Purgatory and beyond...

Of Renzo and Lucia, the lovers separated,

and of Sicilian nobility...

Of young heroes like the Little Lombard Lookout

or Marco crossing the Pampas.


III. ENGLAND

Oh for a Muse of Fire

to sing of sallow princes and star-crossed lovers,

of jealous husbands and merry wives,

of the Ghosts of Christmas Past, Present, and Future,

of virtuous orphans who get what they deserve,

of madwomen in attics and wardrobes to Narnia,

and nargles in the mistletoe.

sábado, 11 de febrero de 2017

EL MITO DE LAS EDADES

 En realidad, una interpretación tan literal de un texto profético es muy insuficiente y, en efecto, los autores cristianos de la Edad Media supieron identificar la sucesión de los cuatro reinos de Daniel con la de las cuatro Edades tradicionales de nuestra humanidad. Nos basta como prueba el pasaje siguiente de la Divina Comedia, en el que Dante retoma a su vez el mismo símbolo del Coloso con pies de barro (Infierno, canto XIV):
"En medio del mar hay un país medio destruido, llamado la isla de Creta, que fue gobernado por un rey bajo cuyo reinado el mundo vivió en la castidad. Allí hay una montaña conocida por el nombre de Ida: en otro tiempo bañada por fuentes y coronada de bosques; ahora está desierta, como algo que ha envejecido. Rea la escogió secretamente como cuna de su hijo; y para ocultarlo mejor, cuando lloraba hacía que se produjesen grandes ruidos. En la ladera de la montaña, se ve un enorme anciano en pie (Crono, el rey bajo cuyo reinado el mundo vivió en la castidad, consorte de Rea y padre de su hijo oculto Zeus; estando Crono ahora destronado), que está de espaldas hacia Damieta (el delta del Nilo, en Egipto), con la mirada fija en Roma, como un espejo; su cabeza está formada de oro fino, sus brazos y su pecho son de plata, sus costados de cobre hasta la bifurcación (de las ingles), el resto del cuerpo se termina en hierro escogido (las dos piernas y el pie izquierdo); pero el pie derecho es de terracota, y sobre este débil apoyo reposa la masa entera (tiene el pie izquierdo en el aire). Todas las partes, excepto la de oro, presentan ciertas hendiduras por las que se deslizan las lágrimas que se infiltran en la montaña. Su curso se dirige hacia este valle en que dan nacimiento al Aqueronte, la Estigia y el Flegetón: finalmente, descienden por los más bajos círculos de este imperio, donde se convierten en la fuente impura del Cocito".
(Nótese también que solo el pie derecho del coloso de Dante es de arcilla... y es el único punto de apoyo de la figura; el izquierdo, de hierro más resistente y más pesado, lo tiene en el aire. 
Hay eruditos que lo han interpretado diciendo que el pie izquierdo es el Estado y el derecho es la Iglesia --la derecha y la izquierda, como el sol y la luna, simbolizan en muchos programas iconográficos la dualidad de la Iglesia y el Estado, del poder religioso y el terrenal, respectivamente [¡nótese además que la derecha revestía más simbolismo positivo que la izquierda, y el día que la noche; además, el sol brilla con luz propia, mientras que la luna refleja esa misma luz!]--; representando aquí una religión organizada prestigiosa y respetada, pero corrupta; y un poder secular íntegro, pero privado de prestigio y de autoridad... 
...pero yo os lo dejo --la interpretación de este rasgo-- a vosotros, y que a cada uno se le ocurra su opinión.)
De este texto tan notable de la Divina Comedia, y que completa felizmente el sueño de Nabucodonosor, el caballero de Montor ha dado en su traducción el siguiente comentario, en el que se desvela el verdadero sentido del simbolismo de la estatua (o del anciano) con los pies de barro: "Esta gran imagen justifica alegorías que todos los comentaristas, desde Bocaccio, han explicado ampliamente. Sin embargo, tal vez vale más ver sólo lo que es, una idea un poco gigantesca, pero poética, del Tiempo, de las cuatro Edades del mundo, y de los males que han hecho llorar a la raza humana en cada una de estas edades, excepto en la primera, a la que los poetas de todos los tiempos han dado el nombre de edad de oro. Podemos añadir a todo ello que Dante ha tomado esta imagen del sueño de Nabucodonosor".
Una explicación tan clara parece no necesitar de ninguna demostración complementaria, tanto más cuando el mismo Dante hace preceder la descripción del Coloso con pies de barro por una evocación a la edad de oro, en la que reina Crono/Saturno (el rey bajo cuyo reinado la gente vivía en la castidad). En estas condiciones, podemos identificar desde ahora los cuatro reinados de Daniel con las cuatro edades tradicionales de Oro, de Plata, de Bronce y de Hierro, según la siguiente tabla:




  1. El primer reinado, figurado por la Cabeza de oro: la Edad de Oro.
  2. El segundo reinado, representado por el Pecho y los Brazos de Plata: la Edad de Plata.
  3. El tercer reinado, simbolizado por el Vientre y los Muslos de Bronce, corresponde a la Edad de Bronce.
  4. El cuarto reinado, descrito bajo la imagen de las Piernas de Hierro y los Pies de Barro = Edad de Hierro.
Una vez admitida esta interpretación del símbolo de la estatua con los pies de barro, es importante conocer porqué: Primeramente, ¿por qué razón la Cabeza de oro representa el primer reinado de Daniel así como la primera Edad o Edad de Oro de nuestra Humanidad? Ocurre que la cabeza, con los ojos, órganos de la visión, y la boca que habla (la palabra, es el verbo), la cabeza figura el Conocimiento, es decir el carácter contemplativo de los hombres de la Edad de oro, de los que se ha dicho que "vivían en presencia de Dios". En cuanto al pecho y a los brazos de plata, simbolizan el carácter eminentemente real de la Edad de Plata (emblema de la realeza es el brazo que blande la espada o que tiene el cetro).
A su vez, el simbolismo del vientre de bronce no es menos claro; el vientre siempre ha representado, en efecto, la naturaleza inferior y las necesidades materiales cuya satisfacción incumbe a la casta de los mercaderes; y la mentalidad de ésta caracteriza propiamente la Edad de Bronce.
Por último, la curiosa imagen del hierro mezclado con el barro combina las enseñanzas de la doctrina hindú, que muestra la casta inferior nacida de la tierra, con las de la tradición greco-romana y de la Historia relativas a la duración, y también a la fragilidad de las tiranías de la Edad de Hierro.
Además, no es tan sólo en este último caso que se observa un perfecto acuerdo entre las dos tradiciones hindú y judía. Así en la India, la casta sacerdotal que rigió la Edad de Oro surge de la cabeza de Brahma, mientras que la casta real procede de los brazos de Dios, y la tercera casta, la de los mercaderes, de sus muslos.
En cuanto a la progresión descendente de las cuatro partes del ser desde la cabeza, dominio de lo mental y cuya "frente contempla", hasta los pies, "confundidos con la tierra que les sirve de soporte", esta progresión constituye el símbolo más notorio que el espíritu humano ha encontrado jamás para figurar las cuatro edades de la Caída, desde la antigua Edad de Oro (o época paradisíaca) hasta la actual Edad de Hierro. Para darse cuenta de ello basta con observar las cuatro partes del Hombre de pie, remontándose, con Victor Poucel, desde los pies hasta la cabeza (lo que vendría a ser como remontar simbólicamente el curso de la Historia, desde nuestra época oscura o Edad de Hierro hasta los días radiantes del Edén primordial):
"La línea se levanta desde el suelo, confundida primero con la materia pura: pies y pedestal son para el espíritu un mismo soporte. Después en las plantas superiores, una progresión se afirma: la región abdominal más cercana al suelo, cargada de transferencias de la materia viva, con las funciones de conservación y crecimiento por la nutrición y la sexualidad. A partir del diafragma, esta vida primaria, puesta al servicio del pensamiento individual, en el misterio de las funciones de los pulmones y del corazón. En el plano superior, más evidentemente todavía, los sentidos elaboran, en provecho del ser pensante, los despojos del mundo, después, el pensamiento, a su vez, se apodera de estos granos y los encierra en la materia cerebral cuyas fibras se orientan en vista de la acción.
"La misma progresión se afirma en una disposición equivalente de las partes como en el todo. Bajo el rostro la mandíbula es más animal, seguidamente el paladar, la nariz son órganos de finura y de discernimiento; los ojos vehiculan la inteligencia, la frente contempla".
Al contrario y volviendo a la descripción "descendente" del Coloso con los pies de barro, vemos que el curso descendente de la Historia está representado como sigue: cabeza, pecho y brazos, vientre, y finalmente, pies y pedestal, que simbolizan respectivamente, para la cabeza, la sabiduría de la Edad de Oro; para el pecho, el coraje (y la pasión) de la Edad de Plata; para el vientre, los apetitos de la Edad de Bronce, y finalmente, para los pies y el pedestal, el materialismo y la ignorancia de la Edad de Hierro.

Este mito de las edades puede aplicarse a la decadencia de cualquier dinastía de potentados: de hecho, yo misma, la autora de este blog, lo he empleado en conversaciones para referirme a los Habsburgo españoles (Carlos V/I, la cabeza de oro; Felipe II, el pecho de plata; de cintura para abajo, los demás Felipes y el Hechizado), así como a los gobernantes del imperio sueco (Gustavo Adolfo, la cabeza de oro; Cristina, el pecho de plata; de cintura para abajo, los tres Carlos [X-XI-XII]).

En el Popol Vuh, la biblia de la etnia quiché, hay, sin embargo, un mito de las edades que es una imagen especular del occidental, mostrando el curso ascendente de la historia, de forma mucho más optimista. Aquí, los dioses Serpiente Emplumada y Corazón de Cielo crean tres generaciones, o razas, de seres humanos, cada una menos defectuosa que la primera (y, obviamente, como en la tradición oral en general, a la tercera va la vencida). 
La primera raza de humanos es la raza de barro: aparte de ser solubles al agua, no son inteligentes ni emocionales, y gruñen y se desplazan a cuatro patas como las fieras. Los hombres y mujeres de barro son esencialmente bestias imposibles de distinguir de las demás bestias. Tras exterminarlos con un diluvio, se crea la raza de palo (madera): humanoides parlantes e inteligentes que han adoptado una ligera postura erecta, como la de los jorobados, pero cuyos rostros son inexpresivas máscaras y cuya memoria es muy limitada: no tienen corazón en el sentido metafórico, les faltan las pasiones y la dimensión afectiva (hace también falta corazón para re-cor-dar; las memorias más relevantes tienen base emocional). Por ende, los dioses creadores también acaban con los hombres y mujeres de palo en un segundo diluvio (del cual las pocas personas de palo supervivientes evolucionarán en simios) antes de crear la raza humana buena, la raza de maíz, con su inteligencia, sus pasiones y su postura erecta --nosotros, los Homo sapiens--. Serpiente Emplumada y Corazón de Cielo crean ocho humanos, cuatro hombres y cuatro mujeres, cuatro parejas (parejas de las cuales según el Popol Vuh, descendemos), amasando una masa hecha con harina y licor de maíz, volviéndose la harina carne y el licor sangre.
A la tercera va la vencida, ut supra diximus
El progreso de la especie humana en este relato es una imagen especular o invertida de la decadencia en el mito bíblico/grecorromano correspondiente. Las razas o partes del Coloso en la tradición occidental son cada una menos valiosa que la precedente, y todas del inerte reino mineral (oro, plata, bronce, hierro, barro). En el Popol Vuh, por otro lado, la evolución ascendente de la Humanidad lleva del reino mineral (barro) al vegetal (palo) a la provincia más desarrollada del reino animal (la harina y el licor de maíz, que recuerdan a su vez el pan de trigo y el vino de uva transmutados en carne y sangre de Cristo en nuestra Eucaristía).

Tal vez pueda establecerse un puente --un Bifröst, o puente irisado-- entre ambos relatos y se puedan unir todas las generaciones en una cronología (Crono+logía) coherente: oro, plata, bronce, hierro, barro... pero, después del barro, palo; y del palo, pan y licor. Después de la decadencia, la debacle... pero, a continuación, cual fénix de las cenizas y tras algunos intentos fallidos, la esperanza y la restauración de un nuevo orden desde las ruinas del antiguo. No como ascenso y caída, sino como caída y ascenso.

miércoles, 4 de enero de 2017

EL INFIERNO DE DANTE - SEGÚN SANDRA DERMARK

Para Dante Alighieri, la Tierra es hueca y es como un juego de matriushkas, muñecas rusas. Infiernos dentro de infiernos dentro de infiernos, cada uno un mundo diferente para castigar unas faltas diferentes, todo concéntrico. Como muñecas rusas encastradas unas dentro de otras. ¿Eso lo entienden, lectores?
Así que he decidido explicaros los infiernos del más superficial al más profundo --el Cócito, imaginado por Dante como una cueva de hielo (Cocytus=think Snow Queen's palace). Cubriré el Cócito al final del comentario.
DE MODO QUE:
DEJAD TODA ESPERANZA SI OS ATREVÍS A SEGUIRME...
1er infierno: lujuria (hetero) - supervisados por los jueces del inframundo (esos tres), los lujuriosos son arrastrados por un ciclón como el del Mago de Oz a una velocidad de vértigo.
2o infierno: gula - Cerbero juega con los pecadores como si fueran pelotas de tenis, están hundidos en un fango muy denso (tipo mud wrestling). Añade que caen del techo bolas de granizo, del tamaño de pelotas de tenis.
3o infierno: codicia/avaricia (pero aquí no están los corruptos; les veremos más al fondo): - tienen que correr llevando un pesado lastre que no pueden quitarse fijo a cada mano. Aquí también, por lo visto, se castiga el síndrome de Diógenes...
4o infierno: ira+pereza (¡dos de un tiro!); la Estigia, una laguna poco profunda: los iracundos más leves (a Jack el Destripador y al Monstruo de Amstetten entre otros les encontraremos en el Flegetonte, un poco más abajo) se lían a porrazos sin cesar como si fuera mud wrestling sin límites y sin reglas; mientras los vagos, atados al fondo de la Estigia, son linchados sin cesar por los iracundos. Aquí está ¿quién si no? Caronte al mando de un barco que es el único modo seguro de cruzar.
5o infierno: ateos: son asados en sepulcros/féretros de piedra rodeados de llamas. No me gustaría acabar como un plato de canelones.
6o infierno: el f-ing Flegetonte y las cosas se ponen muuuy interesantes. Centauros, entre ellos Neso y Quirón, patrullan las orillas de la colada de lava y sangre al rojo vivo, donde los violentos, sádicos, dictadores... están sumergidos sin poder escapar, y torturan a dichos reos. Al otro lado del Flegetonte, chispas de lava surgidas de su corriente caen como nieve ardiente sobre prestamistas, violadores (no importa si se hayan servido de drogas o no) y personas con parafilias extremas (zoofilia, pedofilia, masoquismo... cualquier parafilia que pueda dañarlos a ellos mismos y a otros) que han de correr sin cesar en la tormenta de nieve de fuego. Sin mencionar los árboles carbonizados por el calor del Flegetonte sobre los que anidan y se posan las arpías: estos fueron suicidas en su vida terrenal.
7o infierno: Malasfosas (Malebolge); castigo al engaño en todas sus formas. A continuación os doy un repaso fosa por fosa:
-Fosa i: seductor@s rompecorazones, de los que se aprovechan del amor inocente de otr@s y les dejan como muñec@s usad@s por otr@s. Son obligados a un constante castigo de baquetas a la prusiana.
-Fosa ii: adulador@s. Les han enterrado en compost (basura orgánica, incluyendo orina, heces...) sin poder escapar.
-Fosa iii: religiosos corruptos. Cuelgan del revés en agujeros llenos de fuego, dejando despuntar las piernas y los pies.
-Fosa iv: adivin@s. Les han girado la cabeza 180º como a la niña del Exorcista y no pueden ponérsela del derecho. Por eso caminan a paso de cangrejo.
-Fosa v: políticos corruptos. Sumergidos en un pozo de brea hirviente. Viene a ser como el Flegetonte pero con brea/alquitrán en vez de lava o sangre. Salvo que, en vez de los centauros, tienen por verdugos a unos diablillos que usan su puntiaguda cola como látigo.
-Fosa vi: hipócritas no afiliad@s al Estado ni a la Iglesia, entre ellos las beatas. Llevan capas de brocado de seda e hilo de oro... con el forro de plomo, lleno de plomitos como los del sedal de pescar, y no se los pueden quitar.
-Fosa vii: ladrones. Atrapados en un foso de serpientes, donde pueden hallar el tormento por medio de una anaconda verde hembra de ocho metros de largo, del veneno de cobra o krait... hay muchísimas posibilidades. Según mis especulaciones, el propio borde del foso es una titanoboa que se muerde la cola, a modo de Jordmungandr o uróvoro.
-Fosa viii: consejeros traidores, Yagos, Palpatines y demás. Encerrados en capullos de fuego que les desfiguran la cara y les lamen la piel constantemente. También se asfixian y les cuesta siempre hablar y tragar.
-Fosa ix: sembradores de discordia, revolucionarios extremistas. Son descuartizados constantemente a estocadas y las heridas siempre les duelen. Nada más sellarse las heridas, les vuelven a descuartizar.
-Fosa x: falsificadores. Dependiendo de lo que falsificaron en vida, han contraído una enfermedad incurable u otra: los ladrones de identidad tienen la rabia, los falsificadores de moneda tienen la gota, los que falsificaron arte y otros objetos de valor (excepto moneda) están leprosos y los que dieron falso testimonio sufren de fiebre palúdica o malaria. Los autores de fandom no aparecen aquí, y encima Dante escribió la Comedia como un fic épico de la cultura clásica y los pecados capitales... de modo que allí la gente como servidora no acabará.
8º infierno: el Cócito. El F-ing Cócito. Todo es hielo azul en la oscuridad más profunda, y los traidores son los tropezones de este helado de agua tan duro. El Cócito está vigilado por los Titanes, y no quiero decir Annie, Rainer, Bertolt... sino Efialtes, Ticio, Tifón, los ciembrazos... los Titanes de la generación de Cronos. Aquí los traidores están clasificados según sus víctimas.
-Cócito i: Caína, traidores a la familia. Hundidos en hielo hasta el cuello.
-Cócito ii: Antenora, traidores a la patria y/o al partido político. Hundidos en hielo hasta los ojos. Tienen los ojos fuera.
-Cócito iii: Ptolomea, traidores a los amigos y/o a los invitados. Tienen la nuca fuera y la cara hundida en el hielo, de modo que tienen los ojos helados y las lágrimas se les congelan.
-Cócito iv: Judería/Judecca, traidores a causas superiores a las otras tres antes mencionadas (ideales, religiones...). Están completamente congelados, como arañas de broma de plástico dentro de sus cubitos de hielo. En medio del Cócito se halla Satanás, con tres cabezas, chupando constantemente tres cubitos -uno en cada boca- que contienen a Judas Iscariote y a los cabecillas del asesinato de Julio César.
A los pies de Satán se halla una galería estrecha, como madriguera de conejos, por la que discurre un curso de agua del Cócito deshelada; esta es la fuente del Leteo. Síguela todo recto y te hallarás en la superficie, en una isla en medio del Pacífico con aspecto de tarta nupcial de unos siete u ocho pisos, por los que fluye el Leteo. Esta tierra es el Purgatorio, en cuya cima no hallarás los novios de la tarta; pero sí el Paraíso y una laguna letea donde borrar todos tus recuerdos. Pero no sin antes atravesar las pruebas de los pisos del Purgatorio, sobre los cuales puede que os hable en otra entrada más adelante.






EPÍLOGO - EL VIEJO DE CRETA
En que os explico el origen de la Estigia, del Flegetonte y del Cócito (y, por extensión, del Leteo) según messer Alighieri.
La isla de Creta, en su día cuna de la cultura griega clásica, es hoy en día una región en que tanto la acción del ser humano como la naturaleza han caído lo más bajo que se puede. Debajo de Creta reside un coloso con forma de varón entrado en años, con las espaldas a Oriente y mirando en dirección a Roma (y, por extensión, o a Marsella o als Països Catalans); supuestamente se trata del titán Crono. Su cabeza es de oro puro (24 quilates como mínimo); los brazos hasta la punta del dedo corazón y el pecho hasta el apéndice xifoides, de plata de ley; el vientre hasta las ingles, de un bronce cubierto de pátina verde; la pierna izquierda hasta la punta del pie, que tiene suspendida en el aire, y la derecha hasta el tobillo, de hierro tan oxidado como la superficie de Marte; y el pie derecho, sobre el que se apoya todo el coloso, de terracota. Desde que Crono fue confinado bajo la isla de Creta por su hijo Zeus, no ha dejado de llorar; sus lágrimas, que no le afectan al rostro ni al pecho, le han dañado el vientre y las piernas formando fisuras durante eones antes de caer al suelo y, filtrándose en el subsuelo calizo, dan nacimiento a los cursos del inframundo mencionados en este epílogo.