Lily y su gato
HERMOSA HISTORIA.🫶💖
Lily siempre había creído que el amor venía con pelaje y un suave ronroneo.😻
Cuando tenía siete años, encontró un gatito pequeño y desaliñado acurrucado en una caja de cartón afuera de su casa. Su pelaje era una mezcla de naranja y blanco, con los ojos abiertos por el miedo, pero cuando ella extendió la mano, él apretó su cabecita contra la palma de su mano, eligiéndola al instante.
Lo llamó Oliver.
Desde ese día, fueron inseparables. La seguía por toda la casa, se acurrucaba en su almohada por la noche y la esperaba junto a la puerta cuando volvía del colegio. A medida que crecía, Oliver siguió siendo la única constante en su vida: en amistades que se desvanecían, en desamores, en momentos en que se sentía perdida. Siempre estuvo ahí, con su mirada sabia y su amor tranquilo y firme.
Pero el tiempo era cruel, y el amor, por fuerte que fuera, no podía detener el paso de los años. Oliver creció más lento, sus patas, antes juguetonas, ahora cansadas, sus ronroneos más suaves.
Una noche, mientras Lily yacía a su lado, acariciando su pelaje, le susurró: «Ojalá pudieras quedarte para siempre».
Él parpadeó, como si comprendiera, y le acarició la mano con ternura por última vez.
La casa se sentía increíblemente vacía después de su partida. Sus rincones favoritos permanecieron intactos: el alféizar de la ventana donde observaba el mundo, la silla donde se acurrucaba, esperándola. Juraría que aún podía oír su ronroneo en la quietud de la noche.
Pasaron las semanas, luego los meses. Una noche, en lo que habría sido el cumpleaños de Oliver, Lily se sentó en el porche, mirando al cielo. Una estrella fugaz cruzó la oscuridad.
Cerró los ojos, susurrando el mismo deseo de antaño.
Y entonces, justo al abrirlos, lo oyó: un ronroneo suave y familiar.
Girándose lentamente, vio un pequeño gatito naranja sentado al pie del porche, con los ojos abiertos y esperando.
Lily sonrió entre lágrimas.
Porque el amor, el que está destinado a ser, siempre encuentra el camino de regreso a casa ♥️
RESCATEMOS!
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