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sábado, 22 de diciembre de 2018

#SaveOurInternet 22: HOPE OF DELIVERANCE?




This Christmas may be the last one that a free Internet exists within the EU, to the detriment of many people in the creative professions. When I first went into blogging and publishing fanfiction online over five years ago, I thought this day would never come. There would be a requiem and a ban on parodies, on sharing images and stories that move us for free, on filk lyrics and fanfiction, and pirate translations of works outside the public domain... The Members of Parliament turn a deaf ear to all of us in the creative and the electronic world, and thus, next year... if we all don't come together and do something against this Article 13, everything we know and love will fall apart.
Now I know how Odin must have felt with the forebodings of Ragnarök. But who am I to be then... Odin or Enjolras? Feeling powerless against the rising tide, or not? Not only is my career as a currently unemployed translator at stake; many other creative professionals will be facing the same dire consequences - if we don't do something ourselves.
Most surely, this year's Advent Calendar will be about Save Our Internet and have to do with the history of copyright and resistance to it - maybe this very introductory article will be barred because the name of Enjolras (or any other Les Mis character) would be as encouragingly mentioned as Macbeth, if we just sit there idly instead of coming together for the cause.
But... looking on the positive side of things, is there some hope of deliverance?

Hope of Deliverance? Some Truths About Article 13
Enmienda 19
Propuesta de Directiva
Considerando 21 bis (nuevo)
(21 bis) Como consecuencia de la evolución tecnológica, han surgido servicios de la sociedad de la información que permiten a los usuarios cargar o poner a disposición contenidos en distintas formas y con distintos fines, incluso para la ilustración de una idea, una crítica, una parodia o un pastiche. Estos contenidos pueden incluir extractos breves de obras u otras prestaciones protegidas preexistentes que los usuarios pueden haber modificado, combinado o transformado.
Dicho de otro modo, según el considerando 21, los fanworks y las parodias suponen una EXCEPCIÓN a la regla de los derechos de autor. (¿Pero cuán largos tienen que ser esos extractos breves?)

Enmienda 79
Propuesta de Directiva
Artículo 13 ter (nuevo)
Artículo 13 ter
Uso de contenidos protegidos por parte de servicios de la sociedad de la información que ofrecen una referenciación automática de las imágenes
Los Estados miembros garantizarán que los proveedores de servicios de la sociedad de la información que reproduzcan o referencien de forma automática cantidades significativas de obras visuales protegidas por derechos de autor con el fin de indexarlas o referenciarlas celebren acuerdos de licencia equitativos y equilibrados con todos los titulares de derechos demandantes con el fin de garantizar la remuneración equitativa de los mismos. Dicha remuneración podrá ser gestionada por la entidad de gestión colectiva de los titulares de derechos de que se trate.

Enmienda 4
Propuesta de Directiva
Considerando 5
(5) En los ámbitos de la investigación, la educación y la conservación del patrimonio cultural, las tecnologías digitales permiten nuevos tipos de usos que no están claramente enmarcados por las normas vigentes de la Unión sobre excepciones y limitaciones. Por otra parte, el carácter optativo de las excepciones y limitaciones previstas en las Directivas 2001/29/CE, 96/9/CE y 2009/24/CE en esos ámbitos pueden afectar negativamente al funcionamiento del mercado interior, especialmente en el caso de los usos transfronterizos, que ocupan un lugar cada vez más importante en el entorno digital. Por consiguiente, procede evaluar de nuevo en función de esos nuevos usos las excepciones y limitaciones vigentes establecidas por el Derecho de la Unión que sean pertinentes para la investigación científica, la enseñanza y la conservación del patrimonio cultural. Es conveniente establecer excepciones o limitaciones obligatorias con respecto a los usos de tecnologías de minería de textos y datos en los campos de la investigación científica, la ilustración con fines educativos en el entorno digital y la conservación del patrimonio cultural. Los usos no cubiertos por las excepciones o la limitación previstas en la presente Directiva deben seguir sujetos a las excepciones y limitaciones establecidas en el Derecho de la Unión. Procede adaptar las Directivas 96/9/CE y 2001/29/CE.
(5) En los ámbitos de la investigación, la innovación, la educación y la conservación del patrimonio cultural, las tecnologías digitales permiten nuevos tipos de usos que no están claramente enmarcados por las normas vigentes de la Unión sobre excepciones y limitaciones. Por otra parte, el carácter optativo de las excepciones y limitaciones previstas en las Directivas 2001/29/CE, 96/9/CE y 2009/24/CE en esos ámbitos pueden afectar negativamente al funcionamiento del mercado interior, especialmente en el caso de los usos transfronterizos, que ocupan un lugar cada vez más importante en el entorno digital. Por consiguiente, procede evaluar de nuevo en función de esos nuevos usos las excepciones y limitaciones vigentes establecidas por el Derecho de la Unión que sean pertinentes para la innovación, la investigación científica, la enseñanza y la conservación del patrimonio cultural. Es conveniente establecer excepciones o limitaciones obligatorias con respecto a los usos de tecnologías de minería de textos y datos en los campos de la innovación y la investigación científica, la ilustración con fines educativos en el entorno digital y la conservación del patrimonio cultural. Los usos no cubiertos por las excepciones o la limitación previstas en la presente Directiva deben seguir sujetos a las excepciones y limitaciones establecidas en el Derecho de la Unión. Por lo tanto, las excepciones existentes en estos ámbitos que funcionan bien deben poder seguir estando disponibles en los Estados miembros, mientras no restrinjan el ámbito de aplicación de las excepciones o limitaciones previstas en la presente Directiva . Procede adaptar las Directivas 96/9/CE y 2001/29/CE.







This brings to attention the continuing battle to loosen IP laws so that the public can get their hands on these characters sooner. 
I get it from a legal standpoint, but not from a creative one. I know the argument that Shakespeare was basically retooling old stories, and I understand that we take for granted the fact that the Greek and Norse gods belong to anyone to use as they please. But is the assertion being made that Shakespeare's genius came from appropriating prior stories? That with bizarrely strong (eternal, I guess) IP protections the Bard would have just been some guy, unable to come up with subject matter? That he only remixed what came before? That seems silly to me; these old stories and characters were the dressing for his genius, not the source of it. 
Playing with established characters can be interesting. Working in a licensed setting - writing the adventures of a long-running character, for instance - allows you to add to a growing canon of stories. It's fun in an Exquisite Corpse sense, but Exquisite Corpse games only work when the story is being properly handed off; they don't work when everybody is just shouting over each other with their personal take on the next chapter. And using existing characters makes for textured literary criticism; Alan Moore and Melinda Gebbe's Lost Girls gains tremendous frisson because it views its questions of sexuality through the prism of established characters. But the best work Moore ever did, Watchmen (with Dave Gibbons), came after he was unable to use established characters to tell his story. He had to take what he was interested in with the Charlton comic characters and transform it into something different. He synthesized. 
That is what we should be doing with art that inspires us. We shouldn't be recreating it, or extending it or rewriting it to suit our desires or sexual peculiarities. We should be internalizing it, reshaping it in our own image, extracting the things that speak to us and then merging them with other things that speak to us. All art is built on influences, but the best art is taking a step beyond the influence, not simply replicating it. At some point in their education every artist copies their idols, but that's the stuff that should stay locked away. What gets shared with the world should be the result of internalizing and transmogrifiying those influences into something new - not quite lead into gold, but perhaps gold into a different sort of gold.
Perhaps the best way to honour that isn't to make a Star Wars fan film, repeating what's been already done, it's to use the things in Star Wars that speak to you as a stepping stone to your own original creations. Maybe instead of worrying about when you'll get a chance to use the licensed characters and worlds you prefer you should figure out why you like them in the first place and then use that to create your own characters, stories, and worlds. Take the inspiration and pass it along. Blaze new paths, not retread the same old ones (but how to do that when every story and character under the sun has been remade ad nauseam, and it's not clear what is copyrighted and what is public domain?). Make your own sandbox, bringing along a little bit of someone else's sand to get you started. 


viernes, 21 de diciembre de 2018

#SaveOurInternet 21: Freebooting, Etymologically Regarded



ONE, TWO, THREE, FOUR, FIVE, 6, SEVEN EIGHT NINE!!
The ten pirate commandments!

This morning, the Piratenpartei published what they deem the ten most important issues that should be addressed in reforming the current copyright law (here). As it is only available in German, here is an English translator:

1) The term of protection shall be shortened to 10 years post mortem auctoris. Among other things, this would alleviate the orphan works problem.
2) Authors' shall receive stronger rights vis-à-vis right holders: authors shall regain their rights faster in case of non-exploitation and exclusive licences shall be limited to a maximum term of 25 years.
3) Beyond the initial purchase price, institutions of public education shall not be required to pay for using copyright works.
4) Libraries shall be entitled to store works in digital archives; free access for educational purposes shall be guaranteed.
5) The right to make private copies shall be defined and guaranteed; the creation of "remixes" and "mashups" shall be facilitated. Technological protection measures and digital rights management shall be abolished.
6) Basically the same as 2): reform of copyright contract law.
7) Private, direct, non-commercial file sharing and the passing on of works shall be de-criminalised.
8) New business models shall be developed (for instance "micropayment", crowd funding, levies). Authors shall receive equitable remuneration but data protection must be guaranteed; mutual trust and new distribution channels are essential.
9) The practice of sending warning letters to private individuals (asking them to cease and desist from infringing copyright and to pay the incurred attorneys' fees) shall be stopped; in order to have free WLAN networks, the concept of "Störerhaftung" ("disturbance liability" - secondary liability for someone else's infringement due to a breach of duty care) shall be abolished.
10) Copyright law shall meet the expectations of contemporary "media savvy" users and shall not restrict creative uses.

In addition, the Piratenpartei has appealed to authors, right holders and users to participate in a constructive dialogue on copyright law, with public debates concerning the following topics: collecting societies, rock and pop culture, classical music, authors/journalists, creators of films, software, and education/school (here). For each topic, there is a document on the Piratenpartei's website where anyone interested can add questions or comments to be discussed in the respective debate.

jueves, 20 de diciembre de 2018

miércoles, 19 de diciembre de 2018

#SaveOurInternet 19: And now for something completely different

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This Christmas may be the last one that a free Internet exists within the EU, to the detriment of many people in the creative professions. When I first went into blogging and publishing fanfiction online over five years ago, I thought this day would never come. There would be a requiem and a ban on parodies, on sharing images and stories that move us for free, on filk lyrics and fanfiction, and pirate translations of works outside the public domain... The Members of Parliament turn a deaf ear to all of us in the creative and the electronic world, and thus, next year... if we all don't come together and do something against this Article 13, everything we know and love will fall apart.
Now I know how Odin must have felt with the forebodings of Ragnarök. But who am I to be then... Odin or Enjolras? Feeling powerless against the rising tide, or not? Not only is my career as a currently unemployed translator at stake; many other creative professionals will be facing the same dire consequences - if we don't do something ourselves.
Most surely, this year's Advent Calendar will be about Save Our Internet and have to do with the history of copyright and resistance to it - maybe this very introductory article will be barred because the name of Enjolras (or any other Les Mis character) would be as encouragingly mentioned as Macbeth, if we just sit there idly instead of coming together for the cause.



Cambios de Privacy Policy para Google y YouTube (incluyendo Noruega, Islandia y Suiza, pero no el RU)

Seguro que si has entrado a Google has visto un mensaje indicando “Nuestras Condiciones y Política de Privacidad cambian el 22 de enero. Los servicios en el Espacio Económico Europeo, Noruega y Suiza los prestará ahora Google Ireland Ltd”. Ese mensaje ha desatado la curiosidad de los usuarios, por lo que vamos a arrojar algo más de luz sobre el tema de que Google cambie sus condiciones y política de privacidad para ver cómo nos afecta como usuarios.
“El 22 de enero de 2019, nuestra Política de Privacidad y nuestras Condiciones de Servicio cambiarán para los usuarios de la Unión Europea, Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza (¡pero NO el RU!). Para obtener una vista previa, consulta las versiones actualizadas de la Política de Privacidad y de las Condiciones de Servicio”. Es decir, que España está entre los países afectados por este cambio.
Además, pronto tendremos también un cambio de este tipo en las Condiciones de Servicio de Drive, de Play, de YouTube y del servicio de pago de YouTube.
¿Cambiará algo para el usuario? En el día a día el usuario no debe notar ningún cambio. Desde Google explican que:
“Tu experiencia en los servicios de Google no cambiará. Además, tampoco habrá cambios en tu configuración de privacidad, en el tratamiento de tus datos ni en las finalidades de dicho tratamiento, tal como se describe en la Política de Privacidad de Google. Sin embargo, si no quieres aceptar los cambios en nuestras condiciones y en nuestra Política de Privacidad, puedes dejar de usar los servicios correspondientes.

lunes, 17 de diciembre de 2018

#SaveOurInternet 17: El león y las opiniones de las ovejas

This Christmas may be the last one that a free Internet exists within the EU, to the detriment of many people in the creative professions. When I first went into blogging and publishing fanfiction online over five years ago, I thought this day would never come. There would be a requiem and a ban on parodies, on sharing images and stories that move us for free, on filk lyrics and fanfiction, and pirate translations of works outside the public domain... The Members of Parliament turn a deaf ear to all of us in the creative and the electronic world, and thus, next year... if we all don't come together and do something against this Article 13, everything we know and love will fall apart.
Now I know how Odin must have felt with the forebodings of Ragnarök. But who am I to be then... Odin or Enjolras? Feeling powerless against the rising tide, or not? Not only is my career as a currently unemployed translator at stake; many other creative professionals will be facing the same dire consequences - if we don't do something ourselves.
Most surely, this year's Advent Calendar will be about Save Our Internet and have to do with the history of copyright and resistance to it - maybe this very introductory article will be barred because the name of Enjolras (or any other Les Mis character) would be as encouragingly mentioned as Macbeth, if we just sit there idly instead of coming together for the cause.


La otra cara de la moneda - El león y las opiniones de las ovejas
En todos los mercados clave, las plataformas gratuitas suelen mantenerse por publicidad de productos y servicios. Ofrecen principalmente contenidos publicados por sus propios usuarios. Y, aunque generan beneficios significativos, muy a menudo no pagan, o pagan muy poco, a los autores de las obras que se traducen en el éxito y las ganancias del negocio.
Un resultado práctico de esta situación es que, en el 2016, la recaudación proveniente del uso de músicas creció un 6,8%, o más que un 50% si solo se consideran los servicios digitales. Sin embargo, y a pesar del auge y de la popularidad de dichos servicios, los ingresos con el negocio digital supusieron únicamente un 10% del total de regalías recogidas por las sociedades de gestión colectiva. Siendo así, podemos concluir que estas lucrativas plataformas, al detener la tecnología, mantienen sus ventajas en las negociaciones con los autores. Eso nos lleva a pensar en la eficacia de soluciones regulatorias que mitiguen el problema. De momento, la legislación internacional y las leyes nacionales intentan adaptar el exitoso sistema que produjo el auge de la industria creativa en el siglo XX a la compleja ecuación digital que tenemos delante.
Sostenidas por mucha publicidad, las plataformas alegan que no son responsables del contenido publicado por sus propios usuarios. Dichos argumentos son un importante desafío a enfrentar. Si las normas locales exoneran a las plataformas por lo que hacen sus usuarios, contribuirán con la posición de dominación de los que detienen la tecnología difusora sobre los que producen las obras difundidas. 
De ahí la problemática del Artículo 13 - que, de aprobarse en enero, acabaría con la Red Libre que todos conocemos y adoramos, y que nos ofrece grandes oportunidades.
El problema surge en que ya no estamos en el siglo XX - y en que las plataformas gratuitas son gratuitas y ofrecen dichos contenidos, además de promocionar a jóvenes promesas de las artes creativas e intelectuales, así como cursos de cocina, idiomas... La Red Libre ofrece grandes oportunidades sin distinción, y esperemos que 2018 o 2019 no llegue a ser su último año de existencia.




Nu snöar det sommarsnö...
det singelsinglar flingeflingehimmelstängar...
det är pengar!
ENÖGA: hehehehehe. Dârar!!

domingo, 16 de diciembre de 2018

#SaveOurInternet 16: Free as in Gratis

This Christmas may be the last one that a free Internet exists within the EU, to the detriment of many people in the creative professions. When I first went into blogging and publishing fanfiction online over five years ago, I thought this day would never come. There would be a requiem and a ban on parodies, on sharing images and stories that move us for free, on filk lyrics and fanfiction, and pirate translations of works outside the public domain... The Members of Parliament turn a deaf ear to all of us in the creative and the electronic world, and thus, next year... if we all don't come together and do something against this Article 13, everything we know and love will fall apart.
Now I know how Odin must have felt with the forebodings of Ragnarök. But who am I to be then... Odin or Enjolras? Feeling powerless against the rising tide, or not? Not only is my career as a currently unemployed translator at stake; many other creative professionals will be facing the same dire consequences - if we don't do something ourselves.
Most surely, this year's Advent Calendar will be about Save Our Internet and have to do with the history of copyright and resistance to it - maybe this very introductory article will be barred because the name of Enjolras (or any other Les Mis character) would be as encouragingly mentioned as Macbeth, if we just sit there idly instead of coming together for the cause.


Free as in Gratis/Gratuito - Cruzada por el Acceso Abierto

Aunque se permiten la reproducción y la distribución, ciertos tipos de obras pueden ser comunicadas al público sin la entrega de copias. En ambos casos, sin embargo, se hace necesaria la autorización del autor o del titular del copyright.
El acto de explotar obras artísticas comercialmente, sea a través de actividades de reproducción y distribución, sea por ejecución pública, requiere la previa licencia del autor o titular del copyright. La compensación económica está justificada lógicamente, una vez que son las obras artísticas la esencia de la actividad comercial, independientemente del tipo de obra y del derecho involucrado en cada operación.
¿Pero para quién es esa compensación económica? Cui prodest? ¿Tienen las artes creativas que verse como industrias, como un producto que genera beneficios económicos? En absoluto, pienso yo: hay que darle al César lo que es del César... los productores y/o editores, titulares de la obra, se benefician de la explotación comercial, mientras yo opino que estas imágenes, estos textos, estos vídeos... La creación artística es la expresión del espíritu, y uno no puede comer ideas o sentimientos, pero sí volverse mejor persona al respecto: todas estas obras creativas tienen que ser comunicadas y ofrecidas gratuitamente al público, con el fin de poder estar dichas obras al alcance de cuantos las quieran desear.


FREE AS IN GRATIS - FREE BEER
https://en.wikipedia.org/wiki/Gratis_versus_libre




Nu snöar det sommarsnö...
det singelsinglar flingeflingehimmelstängar...
det är pengar!
ENÖGA: hehehehehe. Dârar!!

sábado, 15 de diciembre de 2018

#SaveOurInternet 15: Life Plus How Many Years?

This Christmas may be the last one that a free Internet exists within the EU, to the detriment of many people in the creative professions. When I first went into blogging and publishing fanfiction online over five years ago, I thought this day would never come. There would be a requiem and a ban on parodies, on sharing images and stories that move us for free, on filk lyrics and fanfiction, and pirate translations of works outside the public domain... The Members of Parliament turn a deaf ear to all of us in the creative and the electronic world, and thus, next year... if we all don't come together and do something against this Article 13, everything we know and love will fall apart.
Now I know how Odin must have felt with the forebodings of Ragnarök. But who am I to be then... Odin or Enjolras? Feeling powerless against the rising tide, or not? Not only is my career as a currently unemployed translator at stake; many other creative professionals will be facing the same dire consequences - if we don't do something ourselves.
Most surely, this year's Advent Calendar will be about Save Our Internet and have to do with the history of copyright and resistance to it - maybe this very introductory article will be barred because the name of Enjolras (or any other Les Mis character) would be as encouragingly mentioned as Macbeth, if we just sit there idly instead of coming together for the cause.

Terms of copyright length - Extensions of Protection After Death

  1. Statute of Queen Anne - 14 years
  2. French Revolution (before Thermidor coup) - 35 years
  3. 1908 Berlin Act (first international standards) - 50 years
  4. Copyright Duration Directive, Maastricht 1993 (European Union) - 70 years

Why?
The European Union just set the term limit to life plus 70 years in 1993; because life expectancies were getting longer, they figured two generations meant seventy years (no longer fifty as before), and the media industry was so large that a work had financial value for much longer than it previously did.
There is no good reason for copyright to last so long. In a 2009 paper, economist Rufus Pollock estimated the optimal copyright term to be about 15 years. 
If a theater company in Elizabethan or Jacobean London wanted to thrive and remain in the good graces of the monarch, it had to put on new shows at a fairly rapid pace.  After all, most of the population, working sixteen-hour days and dodging between plagues, had a life expectancy of 35, so there wasn’t much time to waste.  The stories and sources of stories were treated by the highly-collaborative theater companies as something like the Creative Commons of its time.  This helped produced fast theater, but not always fresh writing.  Still, the churn of 16th century drama serves the point emphasized in the Duke article when it quotes Judge Richard Posner, an occasional critic of IP laws, who says, “Romeo and Juliet itself would have infringed Arthur Brooke’s The Tragicall Historye of Romeo and Juliet…which in turn would have infringed several earlier Romeo and Juliets, all of which probably would have infringed Ovid’s story of Pyramus and Thisbe.”
Of course, underlying the whole movement to reverse, limit, or abolish creator rights is the oft-asserted premise that the technological age in which we now live can only thrive and best serve society if we remove or restrict some of these old notions that creative works can be property. 
Let’s not just ask what the public domain can do for us; let’s ask what we can do for the public domain. In particular, as of this year more than 14 years have passed since the Web started to explode into public consciousness.
Would any nineteenth- or twentieth-century tale of star-crossed lovers have been legal if Shakespeare’s Romeo and Juliet was under copyright at the time? Probably not. Of course, if copyright existed in Shakespeare's time, as Judge Richard Posner observed, “Romeo and Juliet itself would have infringed Arthur Brooke’s The Tragicall Historye of Romeo and Juliet .  . . which in turn would have infringed several earlier Romeo and Juliets, all of which probably would have infringed Ovid’s story of Pyramus and Thisbe.” Artists build upon the past. Creativity depends upon a healthy public domain.
The simple fact is that there are communities of people who wish to work for a more fair copyright—and fight for better access to knowledge, fast and reliable technology and connectivity, and a robust shared public domain. This mobilisation should be continued and strengthened so creators, users, and the public interest can begin to take back the levers of policy to create a balanced copyright that truly rewards creators, and upholds the rights of users to access, reuse, and further contribute to our knowledge and creative commons.




viernes, 14 de diciembre de 2018

#SaveOurInternet 14: Zwischenspiel on Life Expectancy

This Christmas may be the last one that a free Internet exists within the EU, to the detriment of many people in the creative professions. When I first went into blogging and publishing fanfiction online over five years ago, I thought this day would never come. There would be a requiem and a ban on parodies, on sharing images and stories that move us for free, on filk lyrics and fanfiction, and pirate translations of works outside the public domain... The Members of Parliament turn a deaf ear to all of us in the creative and the electronic world, and thus, next year... if we all don't come together and do something against this Article 13, everything we know and love will fall apart.
Now I know how Odin must have felt with the forebodings of Ragnarök. But who am I to be then... Odin or Enjolras? Feeling powerless against the rising tide, or not? Not only is my career as a currently unemployed translator at stake; many other creative professionals will be facing the same dire consequences - if we don't do something ourselves.
Most surely, this year's Advent Calendar will be about Save Our Internet and have to do with the history of copyright and resistance to it - maybe this very introductory article will be barred because the name of Enjolras (or any other Les Mis character) would be as encouragingly mentioned as Macbeth, if we just sit there idly instead of coming together for the cause.


Zwischenspiel - A Short History of Life Expectancy and Public Health Measures (and a peek at a certain Netflix series on Robert Koch and 2nd Reich Public Health)
The acclaimed series in question is titled Charité, after the hospital where Robert Koch practised and put consumption to rout by finding a cure against it, as well as the victory over diphtheria and even over human zoos (at the time when the Berlin Tiergarten had dark-skinned "cannibals" in some of its cages). Why I bring Charité to mind is because of the subject matter - the rise of public healthcare, which in turn ensured the rise of life expectancy; which in turn led to a longer protection term limit after the creator's death; tomorrow's chapter will detail a little more on this issue.

jueves, 13 de diciembre de 2018

#SaveOurInternet 13: Wait... Article 27...

This Christmas may be the last one that a free Internet exists within the EU, to the detriment of many people in the creative professions. When I first went into blogging and publishing fanfiction online over five years ago, I thought this day would never come. There would be a requiem and a ban on parodies, on sharing images and stories that move us for free, on filk lyrics and fanfiction, and pirate translations of works outside the public domain... The Members of Parliament turn a deaf ear to all of us in the creative and the electronic world, and thus, next year... if we all don't come together and do something against this Article 13, everything we know and love will fall apart.
Now I know how Odin must have felt with the forebodings of Ragnarök. But who am I to be then... Odin or Enjolras? Feeling powerless against the rising tide, or not? Not only is my career as a currently unemployed translator at stake; many other creative professionals will be facing the same dire consequences - if we don't do something ourselves.
Most surely, this year's Advent Calendar will be about Save Our Internet and have to do with the history of copyright and resistance to it - maybe this very introductory article will be barred because the name of Enjolras (or any other Les Mis character) would be as encouragingly mentioned as Macbeth, if we just sit there idly instead of coming together for the cause.


Wait... Article 27 Does Not Mention Anything Economic!
Es que la declaración incluye un dispositivo, el Artículo 27, que tiene que ver con el trabajo intelectual.
Su redacción alza la ascendencia de los autores sobre sus obras a la categoría de un derecho humano.
Reproducimos el texto abajo:

Artigo 27

1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.
Wait - nothing is mentioned about monetary gain in this article, right? It looks exactly like something that the Marquis de Condorcet would have said...

miércoles, 12 de diciembre de 2018

#SaveOurInternet 12: As Long as Reputation is Not at Stake

This Christmas may be the last one that a free Internet exists within the EU, to the detriment of many people in the creative professions. When I first went into blogging and publishing fanfiction online over five years ago, I thought this day would never come. There would be a requiem and a ban on parodies, on sharing images and stories that move us for free, on filk lyrics and fanfiction, and pirate translations of works outside the public domain... The Members of Parliament turn a deaf ear to all of us in the creative and the electronic world, and thus, next year... if we all don't come together and do something against this Article 13, everything we know and love will fall apart.
Now I know how Odin must have felt with the forebodings of Ragnarök. But who am I to be then... Odin or Enjolras? Feeling powerless against the rising tide, or not? Not only is my career as a currently unemployed translator at stake; many other creative professionals will be facing the same dire consequences - if we don't do something ourselves.
Most surely, this year's Advent Calendar will be about Save Our Internet and have to do with the history of copyright and resistance to it - maybe this very introductory article will be barred because the name of Enjolras (or any other Les Mis character) would be as encouragingly mentioned as Macbeth, if we just sit there idly instead of coming together for the cause.

The Berne Convention - From 14 to 50 Years - As Long as Reputation is Not at Stake
Sin perjuicio de ciertas reservas, limitaciones y excepciones permitidas, los derechos que deben ser reconocidos como derecho exclusivo de autorización son los siguientes:
  • El derecho de traducción;
  • El derecho de adaptaciones y arreglos en una obra;
  • El derecho de representación o ejecución pública de obras dramáticas, dramático-musicales y musicales;
  • El derecho de recitación de obras literarias en público;
  • El derecho de comunicación al público sobre la ejecución de dichas obras;
  • El derecho de radiodifusión;
  • El derecho de reproducción por cualquier método;
  • El derecho de uso de la obra como base de una obra audiovisual, bien como el derecho de reproducción, distribución, exhibición pública o comunicación de la obra audiovisual al público.

En lo que se refiere al plazo de protección, el Convenio establece un mínimo de 50 años contados a partir del primer día del año siguiente a la muerte del autor. Las legislaciones deben garantizar como mínimo 50 años tras la muerte del autor.
El Convenio trata también de los derechos morales, que se configuran básicamente como la potestad de reclamar la autoría de una obra o el derecho de oponerse a cualquier mutilación, deformación o modificación de la obra que puedan volverse perjudiciales al honor y a la reputación de su autor.
La firma del Convenio de Berna, en 1886, supuso el reconocimiento del derecho de ejecución pública de los autores y compositores — así como de varios otros derechos. Se trata de un importante marco en la protección de los autores, pionero en el derecho internacional.
Posteriormente, se crearon organizaciones de gestión colectiva en muchos países europeos, así como en otras partes del mundo, con el fin de defender los derechos de autores y compositores de obras musicales.
La SIAE (Sociedad Italiana de Autores y Editores) se fundó en 1882. La organización de autores de Alemania, GEMA, en 1903. Su homóloga en Reino Unido, la PRS — Performing Rights Society —, surgió en 1914
Rápidamente, el nuevo proceso de gestión colectiva alcanzó la eficiencia de administración y licencia de obras. La gestión directa e individual, si llevada a cabo por los titulares de derechos, difícilmente habría alcanzado dicho éxito.
Las organizaciones de gestión colectiva se desarrollaron para atender las necesidades de los titulares de derechos con relación al uso de sus obras, recaudando el debido pago y distribuyendo los resultados a los respectivos titulares.
El Acta de Bruselas de 1948 hizo obligatorio el plazo mínimo de protección de cincuenta años a partir de la muerte del autor. El documento estipuló también una extensión de la regla de las transmisiones secundarias a las transmisiones por cable y reconoció las obras cinematográficas (o las producidas mediante procesos análogos a la cinematografía) como sujetas a protección por copyright.


martes, 11 de diciembre de 2018

#SaveOurInternet 11 - CECI TUERA CELA

This Christmas may be the last one that a free Internet exists within the EU, to the detriment of many people in the creative professions. When I first went into blogging and publishing fanfiction online over five years ago, I thought this day would never come. There would be a requiem and a ban on parodies, on sharing images and stories that move us for free, on filk lyrics and fanfiction, and pirate translations of works outside the public domain... The Members of Parliament turn a deaf ear to all of us in the creative and the electronic world, and thus, next year... if we all don't come together and do something against this Article 13, everything we know and love will fall apart.
Now I know how Odin must have felt with the forebodings of Ragnarök. But who am I to be then... Odin or Enjolras? Feeling powerless against the rising tide, or not? Not only is my career as a currently unemployed translator at stake; many other creative professionals will be facing the same dire consequences - if we don't do something ourselves.
Most surely, this year's Advent Calendar will be about Save Our Internet and have to do with the history of copyright and resistance to it - maybe this very introductory article will be barred because the name of Enjolras (or any other Les Mis character) would be as encouragingly mentioned as Macbeth, if we just sit there idly instead of coming together for the cause.

Ceci tuera cela - Victor Hugo
In 1847, Member of the French Parliament Victor Hugo cut ties with the right-wing party in claiming for the end of la misère, what could be Englished as "want" or "squalour" (Les Misérables being at heart a manifesto against la misère, starring convicts, fallen women, bohemian students, orphans exploited as workforce... as the title itself states).
In 1878, he founded the ALAI (Association Littéraire et Artistique Internationale) in Paris, which led up to the Berne Convention in 1886.
But I would like to consider, in original French, the chapter of his Notre-Dame (Book 5) entitled CECI TUERA CELA (THIS WILL KILL THAT), discussing the impact of the printing press upon the authority of both Crown and Church, the threat to both institutions due to the significant growth of ideas and the flow of information, as demonstrated in this rant by none other than Claude Frollo himself:

Il y avait déjà longtemps que le Tourangeau, si intelligent que fût son regard, paraissait ne plus comprendre dom Claude. Il l’interrompit.
— Pasquedieu ! qu’est-ce que c’est donc que vos livres ?
— En voici un, dit l’archidiacre.
Et ouvrant la fenêtre de la cellule, il désigna du doigt l’immense église de Notre-Dame, qui, découpant sur un ciel étoilé la silhouette noire de ses deux tours, de ses côtes de pierre et de sa croupe monstrueuse, semblait un énorme sphinx à deux têtes assis au milieu de la ville.
L’archidiacre considéra quelque temps en silence le gigantesque édifice, puis étendant avec un soupir sa main droite vers le livre imprimé qui était ouvert sur sa table et sa main gauche vers Notre-Dame, et promenant un triste regard du livre à l’église :
— Hélas ! dit-il, ceci tuera cela.
Coictier qui s’était approché du livre avec empressement ne put s’empêcher de s’écrier : — Hé mais ! qu’y a-t-il donc de si redoutable en ceci ; Glossa in epistolas D. Pauli. Norimbergæ, Antonius Koburger. 1474. Ce n’est pas nouveau. C’est un livre de Pierre Lombard, le Maître des Sentences. Est-ce parce qu’il est imprimé ?
— Vous l’avez dit, répondit Claude, qui semblait absorbé dans une profonde méditation et se tenait debout, appuyant son index reployé sur l’in-folio sorti des presses fameuses de Nuremberg. Puis il ajouta ces paroles mystérieuses : — Hélas ! hélas ! les petites choses viennent à bout des grandes ; une dent triomphe d’une masse. Le livre tuera l’édifice !
Le couvre-feu du cloître sonna au moment où le docteur Jacques répétait tout bas à son compagnon son éternel refrain : Il est fou. — À quoi le compagnon répondit cette fois : — Je crois que oui.
C’était l’heure où aucun étranger ne pouvait rester dans le cloître. Les deux visiteurs se retirèrent. — Maître, dit le compère Tourangeau, en prenant congé de l’archidiacre, j’aime les savants et les grands esprits, et je vous tiens en estime singulière.

II

CECI TUERA CELA.

Nos lectrices nous pardonneront de nous arrêter un moment pour chercher quelle pouvait être la pensée qui se dérobait sous ces paroles énigmatiques de l’archidiacre : Ceci tuera cela. Le livre tuera l’édifice.
Mais sous cette pensée, la première et la plus simple sans doute, il y en avait à notre avis une autre, plus neuve, un corollaire de la première moins facile à apercevoir et plus facile à contester, une vue, tout aussi philosophique, non plus du prêtre seulement, mais du savant et de l’artiste. C’était pressentiment que la pensée humaine en changeant de forme allait changer de mode d’expression, que l’idée capitale de chaque génération ne s’écrirait plus avec la même matière et de la même façon, que le livre de pierre, si solide et si durable, allait faire place au livre de papier, plus solide et plus durable encore. Sous ce rapport, la vague formule de l’archidiacre Frollo avait un second sens ; elle signifiait qu’un art allait détrôner un autre art. Elle voulait dire : L’imprimerie tuera l’architecture.
En effet, depuis l’origine des choses jusqu’au quinzième siècle de l’ère chrétienne inclusivement, l’architecture est le grand livre de l’humanité, l’expression principale de l’homme à ses divers états de développement soit comme force, soit comme intelligence.
Quand la mémoire des premières races se sentit surchargée, quand le bagage des souvenirs du genre humain devint si lourd et si confus que la parole, nue et volante, risqua d’en perdre en chemin, on les transcrivit sur le sol de la façon la plus visible, la plus durable et la plus naturelle à la fois. On scella chaque tradition sous un monument.
Les premiers monuments furent de simples quartiers de roche que le fer n’avait pas touchés, dit Moïse. L’architecture commença comme toute écriture. Elle fut d’abord alphabet. On plantait une pierre debout, et c’était une lettre, et chaque lettre était un hiéroglyphe, et sur chaque hiéroglyphe reposait un groupe d’idées comme le chapiteau sur la colonne. Ainsi firent les premières races, partout, au même moment, sur la surface du monde entier. On retrouve la pierre levée des celtes dans la Sibérie, et aussi dans les Pampas.
Plus tard on fit des mots. On superposa la pierre à la pierre, on accoupla ces syllabes de granit, le verbe essaya quelques combinaisons. Le dolmen et le cromlech celtes, le tumulus étrusque, le galgal hébreu, sont des mots. Quelques-uns, le tumulus surtout, sont des noms propres. Quelquefois même, quand on avait beaucoup de pierre et une vaste plage, on écrivait une phrase. L’immense entassement de Karnac est déjà une formule tout entière.
Enfin on fit des livres. Les traditions avaient enfanté des symboles, sous lesquels elles disparaissaient comme le tronc de l’arbre sous son feuillage ; tous ces symboles, auxquels l’humanité avait foi, allaient croissant, se multipliant, se croisant, se compliquant de plus en plus ; les premiers monuments ne suffisaient plus à les contenir ; ils en étaient débordés de toutes parts ; à peine ces monuments exprimaient-ils encore la tradition primitive, comme eux simple, nue et gisante sur le sol. Le symbole avait besoin de s’épanouir dans l’édifice. L’architecture alors se développa avec la pensée humaine ; elle devint géante à mille têtes et à mille bras, et fixa sous une forme éternelle, visible, palpable, tout ce symbolisme flottant. Tandis que Dédale, qui est la force, mesurait, tandis qu’Orphée, qui est l’intelligence, chantait, le pilier qui est une lettre, l’arcade qui est une syllabe, la pyramide qui est un mot, mis en mouvement à la fois par une loi de géométrie et par une loi de poésie, se groupaient, se combinaient, s’amalgamaient, descendaient, montaient, se juxtaposaient sur le sol, s’étageaient dans le ciel, jusqu’à ce qu’ils eussent écrit, sous la dictée de l’idée générale d’une époque, ces livres merveilleux qui étaient aussi de merveilleux édifices ; la pagode d’Eklinga, le Rhamseïon d’Égypte, le temple de Salomon.
L’idée mère, le verbe, n’était pas seulement au fond de tous ces édifices, mais encore dans la forme. Le temple de Salomon, par exemple, n’était point simplement la reliure du livre saint, il était le livre saint lui-même. Sur chacune de ses enceintes concentriques les prêtres pouvaient lire le verbe traduit et manifesté aux yeux, et ils suivaient ainsi ses transformations de sanctuaire en sanctuaire jusqu’à ce qu’ils le saisissent dans son dernier tabernacle sous sa forme la plus concrète qui était encore de l’architecture : l’arche. Ainsi le verbe était enfermé dans l’édifice, mais son image était sur son enveloppe comme la figure humaine sur le cercueil d’une momie.
Ainsi, durant les six mille premières années du monde, depuis la pagode la plus immémoriale de l’Hindoustan jusqu’à la cathédrale de Cologne, l’architecture a été la grande écriture du genre humain. Et cela est tellement vrai que non seulement tout symbole religieux, mais encore toute pensée humaine a sa page dans ce livre immense et son monument.
Toute civilisation commence par la théocratie et finit par la démocratie. Cette loi de la liberté succédant à l’unité est écrite dans l’architecture. Car, insistons sur ce point, il ne faut pas croire que la maçonnerie ne soit puissante qu’à édifier le temple, qu’à exprimer le mythe et le symbolisme sacerdotal, qu’à transcrire en hiéroglyphes sur ses pages de pierre les tables mystérieuses de la loi. S’il en était ainsi, comme il arrive dans toute société humaine un moment où le symbole sacré s’use et s’oblitère sous la libre pensée, où l’homme se dérobe au prêtre, où l’excroissance des philosophies et des systèmes ronge la face de la religion, l’architecture ne pourrait reproduire ce nouvel état de l’esprit humain, ses feuillets, chargés au recto, seraient vides au verso, son œuvre serait tronquée, son livre serait incomplet. Mais non.
Prenons pour exemple le moyen-âge, où nous voyons plus clair parce qu’il est plus près de nous. Durant sa première période, tandis que la théocratie organise l’Europe, tandis que le Vatican rallie et reclasse autour de lui les éléments d’une Rome faite avec la Rome impériale qui gît écroulée autour du Capitole, tandis que le christianisme s’en va recherchant dans les décombres de la civilisation antérieure tous les étages de la société et rebâtit avec ces ruines un nouvel univers hiérarchique dont le sacerdoce est la clef de voûte, on entend sourdre d’abord dans ce chaos, puis on voit peu à peu sous le souffle du christianisme, sous la main des barbares, surgir des déblais des architectures mortes, grecque et romaine, cette mystérieuse architecture romanesque. emblème inaltérable du catholicisme pur, immuable hiéroglyphe de l’unité papale. Toute la pensée d’alors est écrite en effet dans ce sombre style romanesque. On y sent partout l’autorité, l’unité, l’impénétrable, l’absolu, Grégoire VII ; partout le prêtre, jamais l’homme ; partout la caste, jamais le peuple. Mais les croisades arrivent. C’est un grand mouvement populaire ; et tout grand mouvement populaire, quels qu’en soient la muse et le but dégage toujours de son dernier précipité l’esprit de liberté. Des nouveautés vont se faire jour. Voici que s’ouvre la période orageuse des Jacqueries, des Pragueries et des Ligues. L’autorité s’ébranle, l’unité se bifurque. La féodalité demande à partager avec la théocratie, en attendant le peuple qui surviendra inévitablement et qui se fera, comme toujours, la part du lion. Quia nominor leo. La seigneurie perce donc sous le sacerdoce, la commune sous la seigneurie. La face de l’Europe est changée. Eh bien ! la face de l’architecture est changée aussi. Comme la civilisation, elle a tourné la page, et l’esprit nouveau des temps la trouve prête à écrire sous sa dictée. Elle est revenue des croisades avec l’ogive, comme les nations avec la liberté. Alors, tandis que Rome se démembre peu à peu, l’architecture romanesque meurt. L’hiéroglyphe déserte la cathédrale et s’en va blasonner le donjon pour faire un prestige à la féodalité. La cathédrale elle-même, cet édifice autrefois si dogmatique, envahie désormais par la bourgeoisie, par la commune, par la liberté, échappe au prêtre et tombe au pouvoir de l’artiste. L’artiste la bâtit à sa guise. Adieu le mystère, le mythe, la loi. Voici la fantaisie et le caprice. Pourvu que le prêtre ait sa basilique et son autel, il n’a rien à dire. Les quatre murs sont à l’artiste. Le livre architectural n’appartient plus au sacerdoce, à la religion ; il est à l’imagination, à la poésie, au peuple. De là les transformations rapides et innombrables de cette architecture qui n’a que trois siècles, si frappantes après l’immobilité stagnante de l’architecture romanesque qui en a six ou sept. L’art cependant marche à pas de géants. Le génie et l’originalité populaires font la besogne que faisaient les évêques. Chaque race écrit en passant sa ligne sur le livre ; elle rature les vieux hiéroglyphes romanesque sur le frontispice des cathédrales, et c’est tout au plus si l’on voit encore le dogme percer çà et là sous le nouveau symbole qu’elle y dépose. La draperie populaire laisse à peine deviner l’ossement religieux. On ne saurait se faire une idée des licences que prennent alors les architectes, même envers l’église. Ce sont des chapiteaux tricotés de moines et de nonnes honteusement accouplés, comme à la salle des Cheminées du Palais de Justice à Paris. C’est l’aventure de Noé sculptée en toutes lettres comme sous le grand portail de Bourges. C’est un moine bachique à oreilles d’âne et le verre en main riant au nez de toute une communauté, comme sur le lavabo de l’abbaye de Bocherville. Il existe à cette époque, pour la pensée écrite en pierre, un privilège tout à fait comparable à notre liberté actuelle de la presse. C’est la liberté de l’architecture.
Cette liberté va très loin. Quelquefois un portail, une façade, une église tout entière présente un sens symbolique absolument étranger au culte, ou même hostile à l’église. Dès le treizième siècle Guillaume de Paris, Nicolas Flamel au quinzième, ont écrit de ces pages séditieuses. Saint-Jacques-de-la-Boucherie était toute une église d’opposition.
La pensée alors n’était libre que de cette façon, aussi ne s’écrivait-elle tout entière que sur ces livres qu’on appelait édifices. Sans cette forme édifice, elle se serait vue brûler en place publique par la main du bourreau sous la forme manuscrit, si elle avait été assez imprudente pour s’y risquer. La pensée portail d’église eût assisté au supplice de la pensée livre. Aussi n’ayant que cette voie, la maçonnerie, pour se faire jour, elle s’y précipitait de toutes parts. De là l’immense quantité de cathédrales qui ont couvert l’Europe, nombre si prodigieux qu’on y croit à peine, même après l’avoir vérifié. Toutes les forces matérielles, toutes les forces intellectuelles de la société convergèrent au même point : l’architecture. De cette manière, sous prétexte de bâtir des églises à Dieu, l’art se développait dans des proportions magnifiques.
Alors, quiconque naissait poëte se faisait architecte. Le génie épars dans les masses, comprimé de toutes parts sous la féodalité comme sous une testudo de boucliers d’airain, ne trouvant issue que du côté de l’architecture, débouchait par cet art, et ses Iliades prenaient la forme de cathédrales. Tous les autres arts obéissaient et se mettaient en discipline sous l’architecture. C’étaient les ouvriers du grand œuvre. L’architecte, le poëte, le maître totalisait en sa personne la sculpture qui lui ciselait ses façades, la peinture qui lui enluminait ses vitraux, la musique qui mettait sa cloche en branle et soufflait dans ses orgues. Il n’y avait pas jusqu’à la pauvre poésie proprement dite, celle qui s’obstinait à végéter dans les manuscrits, qui ne fût obligée pour être quelque chose de venir s’encadrer dans l’édifice sous la forme d’hymne ou de prose ; le même rôle, après tout, qu’avaient joué les tragédies d’Eschyle dans les fêtes sacerdotales de la Grèce, la Genèse dans le temple de Salomon.
Ainsi, jusqu’à Gutenberg, l’architecture est l’écriture principale, l’écriture universelle. Ce livre granitique commencé par l’Orient, continué par l’antiquité grecque et romaine, le moyen-âge en a écrit la dernière page. Du reste, ce phénomène d’une architecture de peuple succédant à une architecture de caste que nous venons d’observer dans le moyen-âge, se reproduit avec tout mouvement analogue dans l’intelligence humaine aux autres grandes époques de l’histoire. Ainsi, pour n’énoncer ici que sommairement une loi qui demanderait à être développée en des volumes, dans le haut Orient, berceau des temps primitifs, après l’architecture hindoue, l’architecture phénicienne, cette mère opulente de l’architecture arabe ; dans l’antiquité, après l’architecture égyptienne dont le style étrusque et les monuments cyclopéens ne sont qu’une variété, l’architecture grecque, dont le style romain n’est qu’un prolongement surchargé du dôme carthaginois ; dans les temps modernes, après l’architecture romanesque, l’architecture gothique. Et en dédoublant ces trois séries, on retrouvera sur les trois sœurs aînées, l’architecture hindoue, l’architecture égyptienne, la romanesque, le même symbole : c’est-à-dire la théocratie, la caste, l’unité, le dogme, le mythe, le Dieu ; et pour les trois sœurs cadettes, l’architecture phénicienne, l’architecture grecque, l’architecture gothique, quelle que soit du reste la diversité de forme inhérente à leur nature, la même signification aussi ; c’est-à-dire la liberté, le peuple, l’homme.
Qu’il s’appelle bramine, mage ou pape, dans les maçonneries hindoue, égyptienne ou romanesque, on sent toujours le prêtre, rien que le prêtre. Il n’en est pas de même dans les architectures de peuple. Elles sont plus riches et moins saintes. Dans la grecque classique, on sent le républicain ; dans la gothique, le bourgeois.
Les caractères généraux de toute architecture théocratique sont l’immutabilité, l’horreur du progrès, la conservation des lignes traditionnelles, la consécration des types primitifs, le pli constant de toutes les formes de l’homme et de la nature aux caprices incompréhensibles du symbole. Ce sont des livres ténébreux que les initiés seuls savent déchiffrer. Du reste, toute forme, toute difformité même y a un sens qui la fait inviolable. Ne demandez pas aux maçonneries hindoue, égyptienne, romanesque, qu’elles réforment leur dessin ou améliorent leur statuaire. Tout perfectionnement leur est impiété. Dans ces architectures, il semble que la roideur du dogme se soit répandue sur la pierre comme une seconde pétrification. — Les caractères généraux des maçonneries populaires au contraire sont la variété, le progrès, l’originalité, l’opulence, le mouvement perpétuel. Elles sont déjà assez détachées de la religion pour songer à leur beauté, pour la soigner, pour corriger sans relâche leur parure de statues ou d’arabesques. Elles sont du siècle. Elles ont quelque chose d’humain qu’elles mêlent sans cesse au symbole divin sous lequel elles se produisent encore. De là des édifices pénétrables à toute âme, à toute intelligence, à toute imagination, symboliques encore, mais faciles à comprendre comme la nature. Entre l’architecture théocratique et celle-ci, il y a la différence d’une langue sacrée à une langue vulgaire, de l’hiéroglyphe à l’art, de Salomon à Phidias.
Si l’on résume ce que nous avons indiqué jusqu’ici très sommairement en négligeant mille preuves et aussi mille objections de détail, on est amené à ceci : que l’architecture a été jusqu’au quinzième siècle le registre principal de l’humanité, que dans cet intervalle il n’est pas apparu dans le monde une pensée un peu compliquée qui ne se soit faite édifice, que toute idée populaire comme toute loi religieuse a eu ses monuments ; que le genre humain enfin n’a rien pensé d’important qu’il ne l’ait écrit en pierre. Et pourquoi ? C’est que toute pensée, soit religieuse, soit philosophique, est intéressée à se perpétuer, c’est que l’idée qui a remué une génération veut en remuer d’autres, et laisser trace. Or quelle immortalité précaire que celle du manuscrit ! Qu’un édifice est un livre bien autrement solide, durable, et résistant ! Pour détruire la parole écrite il suffit d’une torche et d’un turc. Pour démolir la parole construite, il faut une révolution sociale, une révolution terrestre. Les barbares ont passé sur le Colisée, le déluge peut-être sur les Pyramides.
Au quinzième siècle tout change.
La pensée humaine découvre un moyen de se perpétuer non seulement plus durable et plus résistant que l’architecture, mais encore plus simple et plus facile. L’architecture est détrônée. Aux lettres de pierre d’Orphée vont succéder les lettres de plomb de Gutenberg.
Le livre va tuer l’édifice.
L’invention de l’imprimerie est le plus grand événement de l’histoire. C’est la révolution mère. C’est le mode d’expression de l’humanité qui se renouvelle totalement, c’est la pensée humaine qui dépouille une forme et en revêt une autre, c’est le complet et définitif changement de peau de ce serpent symbolique qui, depuis Adam et Ève, représente l’intelligence.
Sous la forme imprimerie, la pensée est plus impérissable que jamais ; elle est volatile, insaisissable, indestructible. Elle se mêle à l’air. Du temps de l’architecture, elle se faisait montagne et s’emparait puissamment d’un siècle et d’un lieu. Maintenant elle se fait troupe d’oiseaux, s’éparpille aux quatre vents, et occupe à la fois tous les points de l’air et de l’espace.
Nous le répétons, qui ne voit que de cette façon elle est bien plus indélébile ? De solide qu’elle était elle devient vivace. Elle passe de la durée à l’immortalité. On peut démolir une masse, comment extirper l’ubiquité ? Vienne un déluge, la montagne aura disparu depuis longtemps sous les flots que les oiseaux voleront encore ; et, qu’une seule arche flotte à la surface du cataclysme, ils s’y poseront, surnageront avec elle, assisteront avec elle à la décrue des eaux, et le nouveau monde qui sortira de ce chaos verra en s’éveillant planer au-dessus de lui, ailée et vivante, la pensée du monde englouti.
Et quand on observe que ce mode d’expression est non seulement le plus conservateur, mais encore le plus simple, le plus commode, le plus praticable à tous, lorsqu’on songe qu’il ne traîne pas un gros bagage et ne remue pas un lourd attirail, quand on compare la pensée obligée pour se traduire en un édifice de mettre en mouvement quatre ou cinq autres arts et des tonnes d’or, toute une montagne de pierres, toute une forêt de charpentes, tout un peuple d’ouvriers, quand on la compare à la pensée qui se fait livre, et à qui il suffit d’un peu de papier, d’un peu d’encre et d’une plume, comment s’étonner que l’intelligence humaine ait quitté l’architecture pour l’imprimerie ? Coupez brusquement le lit primitif d’un fleuve d’un canal creusé au-dessous de son niveau, le fleuve désertera son lit.
Aussi voyez comme à partir de la découverte de l’imprimerie l’architecture se dessèche peu à peu, s’atrophie et se dénude. Comme on sent que l’eau baisse, que la sève s’en va, que la pensée des temps et des peuples se retire d’elle ! Le refroidissement est à peu près insensible au quinzième siècle, la presse est trop débile encore, et soutire tout au plus à la puissante architecture une surabondance de vie. Mais, dès le seizième siècle, la maladie de l’architecture est visible ; elle n’exprime déjà plus essentiellement la société ; elle se fait misérablement art classique ; de gauloise, d’européenne, d’indigène, elle devient grecque et romaine, de vraie et de moderne, pseudo-antique. C’est cette décadence qu’on appelle la renaissance. Décadence magnifique pourtant, car le vieux génie gothique, ce soleil qui se couche derrière la gigantesque presse de Mayence, pénètre encore quelque temps de ses derniers rayons tout cet entassement hybride d’arcades latines et de colonnades corinthiennes.
C’est ce soleil couchant que nous prenons pour une aurore.
Cependant, du moment où l’architecture n’est plus qu’un art comme un autre, dès qu’elle n’est plus l’art total, l’art souverain, l’art tyran, elle n’a plus la force de retenir les autres arts. Ils s’émancipent donc, brisent le joug de l’architecte, et s’en vont chacun de leur côté. Chacun d’eux gagne à ce divorce. L’isolement grandit tout. La sculpture devient statuaire, l’imagerie devient peinture, le canon devient musique. On dirait un empire qui se démembre à la mort de son Alexandre le Grand et dont les provinces se font royaumes.
De là Raphaël, Michel-Ange, Jean Goujon, Palestrina, ces splendeurs de l’éblouissant seizième siècle.
En même temps que les arts, la pensée s’émancipe de tous côtés. Les hérésiarques du moyen-âge avaient déjà fait de larges entailles au catholicisme. Le seizième siècle brise l’unité religieuse. Avant l’imprimerie, la réforme n’eût été qu’un schisme, l’imprimerie la fait révolution. Ôtez la presse, l’hérésie est énervée. Que ce soit fatal ou providentiel, Gutenberg est le précurseur de Luther.
Cependant, quand le soleil du moyen-âge est tout à fait couché, quand le génie gothique s’est à jamais éteint à l’horizon de l’art, l’architecture va se ternissant, se décolorant, s’effaçant de plus en plus. Le livre imprimé, ce ver rongeur de l’édifice, la suce et la dévore. Elle se dépouille, elle s’effeuille, elle maigrit à vue d’œil. Elle est mesquine, elle est pauvre, elle est nulle. Elle n’exprime plus rien, pas même le souvenir de l’art d’un autre temps. Réduite à elle-même, abandonnée des autres arts parce que la pensée humaine l’abandonne, elle appelle des manœuvres à défaut d’artistes. La vitre remplace le vitrail. Le tailleur de pierre succède au sculpteur. Adieu toute sève, toute originalité, toute vie, toute intelligence. Elle se traîne, lamentable mendiante d’atelier, de copie en copie. Michel-Ange Buonarotti, qui dès le seizième siècle la sentait sans doute mourir, avait eu une dernière idée, une idée de désespoir. Ce titan de l’art avait entassé le Panthéon sur le Parthénon, et fait Saint-Pierre du Vatican Grande œuvre qui méritait de rester unique, dernière originalité de l’architecture, signature d’un artiste géant au bas du colossal registre de pierre qui se fermait. Michel-Ange mort, que fait cette misérable architecture qui se survivait à elle-même à l’état de spectre et d’ombre ? Elle prend Saint-Pierre du Vatican, et le calque, et le parodie. C’est une manie. C’est une pitié. Chaque siècle a son Saint-Pierre du Vatican; au dix-septième siècle le Val-de-Grâce, au dix-huitième Sainte-Geneviève. Chaque pays a son Saint-Pierre du Vatican. Londres a le sien. Saint-Pétersbourg a le sien. Paris en a deux ou trois. Testament insignifiant, dernier radotage d’un grand art décrépit qui retombe en enfance avant de mourir.
Si au lieu de monuments caractéristiques comme ceux dont nous venons de parler nous examinons l’aspect général de l’art du seizième au dix-huitième siècle, nous remarquons les mêmes phénomènes de décroissance et d’étisie. À partir de François II, la forme architecturale de l’édifice s’efface de plus en plus et laisse saillir la forme géométrique, comme la charpente osseuse d’un malade Les belles lignes de l’art font place aux froides et inexorables lignes du géomètre. Un édifice n’est plus un édifice, c’est un polyèdre. L’architecture cependant se tourmente pour cacher cette nudité. Voici le fronton grec qui s’inscrit dans le fronton romain et réciproquement. C’est toujours le Panthéon dans le Parthénon, Saint-Pierre du Vatican. Voici les maisons de brique de Henri IV à coins de pierre ; la place Royale, la place Dauphine. Voici les églises de Louis XIII, lourdes, trapues, surbaissées, ramassées, chargées d’un dôme comme d’une bosse. Voici l’architecture mazarine, le mauvais pasticcio italien des Quatre-Nations. Voici les palais de Louis XIV, longues casernes à courtisans, roides, glaciales, ennuyeuses. Voici enfin Louis XV, avec les chicorées et les vermicelles, et toutes les verrues et tous les fungus qui défigurent cette vieille architecture caduque, édentée et coquette. De François II à Louis XV, le mal a crû en progression géométrique. L’art n’a plus que la peau sur les os. Il agonise misérablement.
Cependant, que devient l’imprimerie ? Toute cette vie qui s’en va de l’architecture vient chez elle. À mesure que l’architecture baisse, l’imprimerie s’enfle et grossit. Ce capital de forces que la pensée humaine dépensait en édifices, elle le dépense désormais en livres. Aussi dès le seizième siècle la presse, grandie au niveau de l’architecture décroissante, lutte avec elle et la tue. Au dix-septième, elle est déjà assez souveraine, assez triomphante, assez assise dans sa victoire pour donner au monde la fête d’un grand siècle littéraire. Au dix-huitième, longtemps reposée à la cour de Louis XIV, elle ressaisit la vieille épée de Luther, en arme Voltaire, et court, tumultueuse, à l’attaque de cette ancienne Europe dont elle a déjà tué l’expression architecturale. Au moment où le dix-huitième siècle s’achève, elle a tout détruit. Au dix-neuvième, elle va reconstruire.
Or, nous le demandons maintenant, lequel des deux arts représente réellement depuis trois siècles la pensée humaine ? lequel la traduit ? lequel exprime, non pas seulement ses manies littéraires et scolastiques, mais son vaste, profond, universel mouvement ? Lequel se superpose constamment, sans rupture et sans lacune, au genre humain qui marche, monstre à mille pieds ? L’architecture ou l’imprimerie ?
L’imprimerie. Qu’on ne s’y trompe pas, l’architecture est morte, morte sans retour, tuée par le livre imprimé, tuée parce qu’elle dure moins, tuée parce qu’elle coûte plus cher. Toute cathédrale est un milliard. Qu’on se représente maintenant quelle mise de fonds il faudrait pour récrire le livre architectural ; pour faire fourmiller de nouveau sur le sol des milliers d’édifices ; pour revenir à ces époques où la foule des monuments était telle qu’au dire d’un témoin oculaire « on eût dit que le monde en se secouant avait rejeté ses vieux habillements pour se couvrir d’un blanc vêtement d’églises ». Erat enim ut si mundus, ipse excutiendo semet, rejecta vetustate, candidam ecclesiarum vestem indueret (Glaber Radulphus).
Un livre est sitôt fait, coûte si peu, et peut aller si loin ! Comment s’étonner que toute la pensée humaine s’écoule par cette pente ? Ce n’est pas à dire que l’architecture n’aura pas encore çà et là un beau monument, un chef-d’œuvre isolé. On pourra bien encore avoir de temps en temps, sous le règne de l’imprimerie, une colonne faite, je suppose, par toute une armée, avec des canons amalgamés, comme on avait, sous le règne de l’architecture, des Iliades et des Romanceros, des Mahabhârata et des Nibelungen, faits par tout un peuple avec des rapsodies amoncelées et fondues. Le grand accident d’un architecte de génie pourra survenir au vingtième siècle, comme celui de Dante au treizième. Mais l’architecture ne sera plus l’art social, l’art collectif, l’art dominant. Le grand poëme, le grand édifice, le grand œuvre de l’humanité ne se bâtira plus, il s’imprimera.
Et désormais, si l’architecture se relève accidentellement, elle ne sera plus maîtresse. Elle subira la loi de la littérature qui la recevait d’elle autrefois. Les positions respectives des deux arts seront interverties. Il est certain que dans l’époque architecturale les poëmes, rares, il est vrai, ressemblent aux monuments. Dans l’Inde, Vyasa est touffu, étrange, impénétrable comme une pagode. Dans l’orient égyptien, la poésie a, comme les édifices, la grandeur et la tranquillité des lignes ; dans la Grèce antique, la beauté, la sérénité, le calme ; dans l’Europe chrétienne, la majesté catholique, la naïveté populaire, la riche et luxuriante végétation d’une époque de renouvellement. La Bible ressemble aux Pyramides, l’Iliade au Parthénon, Homère à Phidias. Dante au treizième siècle, c’est la dernière église romanesque; Shakespeare au seizième, la dernière cathédrale gothique.
Ainsi, pour résumer ce que nous avons dit jusqu’ici d’une façon nécessairement incomplète et tronquée, le genre humain a deux livres, deux registres, deux testaments, la maçonnerie et l’imprimerie, la bible de pierre et la bible de papier. Sans doute, quand on contemple ces deux bibles si largement ouvertes dans les siècles, il est permis de regretter la majesté visible de l’écriture de granit, ces gigantesques alphabets formulés en colonnades, en pylônes, en obélisques, ces espèces de montagnes humaines qui couvrent le monde et le passé depuis la pyramide jusqu’au clocher, de Chéops à Strasbourg. Il faut relire le passé sur ces pages de marbre. Il faut admirer et refeuilleter sans cesse le livre écrit par l’architecture ; mais il ne faut pas nier la grandeur de l’édifice qu’élève à son tour l’imprimerie.
Cet édifice est colossal. Je ne sais quel faiseur de statistique a calculé qu’en superposant l’un à l’autre tous les volumes sortis de la presse depuis Gutenberg on comblerait l’intervalle de la terre à la lune ; mais ce n’est pas de cette sorte de grandeur que nous voulons parler. Cependant, quand on cherche à recueillir dans sa pensée une image totale de l’ensemble des produits de l’imprimerie jusqu’à nos jours, cet ensemble ne nous apparaît-il pas comme une immense construction, appuyée sur le monde entier, à laquelle l’humanité travaille sans relâche, et dont la tête monstrueuse se perd dans les brumes profondes de l’avenir ? C’est la fourmilière des intelligences. C’est la ruche où toutes les imaginations, ces abeilles dorées, arrivent avec leur miel. L’édifice a mille étages, Çà et là, on voit déboucher sur ses rampes les cavernes ténébreuses de la science qui s’entrecoupent dans ses entrailles. Partout sur sa surface l’art fait luxurier à l’œil ses arabesques, ses rosaces et ses dentelles. Là chaque œuvre individuelle, si capricieuse et si isolée qu’elle semble, a sa place et sa saillie. L’harmonie résulte du tout. Depuis la cathédrale de Shakespeare jusqu’à la mosquée de Lord Byron, mille clochetons s’encombrent pêle-mêle sur cette métropole de la pensée universelle. À sa base, on a récrit quelques anciens titres de l’humanité que l’architecture n’avait pas enregistrés. À gauche de l’entrée, on a scellé le vieux bas-relief en marbre blanc d’Homère, à droite la Bible polyglotte dresse ses sept têtes. L’hydre du Romancero se hérisse plus loin, et quelques autres formes hybrides, les Védas et les Nibelungen. Du reste le prodigieux édifice demeure toujours inachevé. La presse, cette machine géante, qui pompe sans relâche toute la sève intellectuelle de la société, vomit incessamment de nouveaux matériaux pour son œuvre. Le genre humain tout entier est sur l’échafaudage. Chaque esprit est maçon. Le plus humble bouche son trou ou met sa pierre. Rétif de la Bretonne apporte sa hottée de plâtras. Tous les jours une nouvelle assise s’élève. Indépendamment du versement original et individuel de chaque écrivain, il y a des contingents collectifs. Le dix-huitième siècle donne l’Encyclopédie, la révolution française donne le Moniteur. Certes, c’est là aussi une construction qui grandit et s’amoncelle en spirales sans fin ; là aussi il y a confusion des langues, activité incessante, labeur infatigable, concours acharné de l’humanité tout entière, refuge promis à l’intelligence contre un nouveau déluge, contre une submersion de barbares. C’est la seconde Tour de Babel du genre humain.
Long story short, Frollo and Hugo said that literature had killed architecture. Now we are facing more or less the same issue; Article 13 and the sanction of even the slightest piracy will kill the free Internet, or so it seems. Why should we pay for artistic works? Why should they be out of our reach, and why should the powers that be clip our wings when it comes to that?