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domingo, 5 de junio de 2016

GENTE HECHA AL REVÉS

Un joven Francisco de Quevedo, en el Sueño del Infierno, cuando un demonio le presenta a los zurdos:

Estaban tras de una puerta unos hombres, muchos en cantidad, quejándose de que no hiciesen caso dellos aun para atormentarlos, y estábales diciendo un diablo que eran todos tan diablos como ellos, que atormentasen a otros. 
-¿Quiénes son? -le pregunté. 
Y dijo el diablo: 
-Hablando con perdón, los zurdos, gente que no puede hacer cosa a derechas, quejándose de que no están con los otros condenados; y acá dudamos si son hombres u otra cosa, que en el mundo ellos no sirven sino de enfados y de mal agüero, pues si uno va en negocios y topa zurdos se vuelve como si topara un cuervo o oyera una lechuza. Y habéis de saber que cuando Scévola se quemó el brazo derecho porque erró a Porsena, que fue no por quemarle y quedar manco, sino queriendo hacer en sí un gran castigo, dijo: '¿Así que erré el golpe? Pues en pena he de quedar zurdo.' Y cuando la Justicia manda cortar a uno la mano derecha por una resistencia, es la pena hacerle zurdo, no el golpe; y no queráis más que queriendo el otro echar una maldición muy grande, fea y afrentosa, dijo: 

Lanzada de moro izquierdo 
te atraviese el corazón.

Al fin, es gente hecha al revés y que se duda si son gente.

HOUSE OF LINEAGES - CALDERÓN

More lefty jokes from the Siglo de Oro. I mean, I am not offended by lefty jokes (or carrothead jokes, or freckle jokes, or mannish woman jokes) from the early modern period; in fact, I find them funny as a kind of self-deprecation.

In La casa de los linajes/House of Lineages, by Pedro Calderón de la Barca, there are a southpaw, a hunchback, a tailor (they were notorious for snatching from their customers), a Moor (actually, a Turk), a Negro, a dueña (the kind of lady we in our days call a cougar), a mondongo seller... the cast is, long story short, a rag-tag motley crew of outsiders, who pop out of the blue in front of a pair of young noblemen, giving the chance for endless jokes about lefties, Turks, tailors, cougars, mondongo sellers, and so on...

(ZURDO) Este personaje, junto con el corcovado, parecen entrar en el campo de las «figuras de capricho», de neta influencia quevedesca. Vid. M. Gendreau-Masaloux«Le gaucher selon Quevedo: un homme à l'envers», en L'image du monde renversé, citada. La visión de la muchedumbre de zurdos en el Sueño del Infierno (vid. ed. cit., pp. 131-132) es definitiva para la caracterización moral negativa del personaje, que entronca así perfectamente con la sátira de los «linajes» que pretende Calderón. Vid. también n. a vv. 140-141 del entremés Las jácaras. Para la comprensión de este sistema de inversiones morales remitimos asimismo a las notas del entremés Las Carnestolendas.


DON TRISTÁN
¡Vara de medir, picaño!
Vos debéis de presumir
que con algún zurdo habláis.

(Sale un ZURDO, rebozado, con la espada a zurdas.)
  -285-  

ZURDO
¿Y qué tienen, me decid,
los zurdos, para que no90
deba el mismo Belianís
hablar muy cortés con ellos?

DON TRISTÁN
¿Qué han de tener más, si vi
que aun menos derechos son
que un corcovado?

(Sale un CORCOVADO.)

CORCOVADO
Mentís:
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que un corcovado no puede
ser derecho; un zurdo sí.

DON TRISTÁN
¡Mentís a mí!

(Danse de palos.)

DON GIL
¡Deteneos!



UN ZURDO Y UN JOROBADO: DE AVELLANEDA

Una negra (sin ánimo de ofender: sólo cito al autor) sordomuda, un cojo, un zurdo y un jorobado... En resumen: personajes marginados en las Españas del Siglo de Oro, se dan cita en el breve paso teatral Los N***os... Los Negros (sin ánimo de ofender: sólo cito al autor), de Avellaneda.

Ponemos como fragmento el diálogo entre el zurdo y el jorobado (para que vean la fama que teníamos nosotros los zurdos en los viejos tiempos):


 
Hicieron las amistades


 
un zurdo y un corcovado,
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sujetos todos los dichos,


 
en el mundo señalados".

Van saliendo un Zurdo, y un Corcovado,
y otros ridículamente vestidos [10].
Zurdo
 
¡Primo!

Corcovado
 
          ¡Primo!

Zurdo
 
                    ¿Qué es aquesto?

Corcovado
 
¿Ahora riñendo os hallo?

Zurdo
 
Yo he de hacer las amistades.
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Corcovado
 
¿No miras que yo he llegado?

Zurdo
 
¿Pues tú te metes conmigo?

Corcovado
 
Dejemos dingolondangos [11],


 
porque yo no soy altivo.

Zurdo
 
No es altivo... ¡Más: no es blanco! [12]
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Corcovado
 
Pues, ¿cómo habla desa suerte,


 
si tú aún no sabes, menguado,


 
cuál es tu mano derecha?

Zurdo
 
Yo, en ofreciéndose el caso,


 
sé salir bien de un empeño
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con lo que hallo más a mano,


 
pero tú, por bien que salgas,


 
siempre te quedas cargado [13].






[2] el mismo tipo de chistes aparecen más abajo destinados al zurdo y al corcovado; unos y otros remiten a expresiones que, por ser actuales, no precisan mayor explicación.
[10] Compárese la siguiente escena con la que se desarrolla en el entremés La casa de los linajes, de Calderón: "Zurdo. ¿Y qué tienen, me decid, / los zurdos, para que no / deba el mismo Belianís / hablar muy cortés con ellos? / don tristán. ¿Qué han de tener más, si vi / que aún menos derechos son / que un corcovado? Corcovado. Mentís: / que un corcovado no puede / ser derecho: un zurdo sí" [Teatro cómico, 662]. En el teatro breve abundan los ejemplos de personajes cuyo rasgo definitorio único es una tara física (como tara se consideraba también no ser diestro). Haciendo uso de repetitivos juegos de palabras, a los zurdos se les achaca no saber "cuál es su mano derecha", no hacer nada "a derechas", eran objeto de supersticiones sobre el contagio de su "mala mano" en los negocios u oficios y, en fin, se les reprochaba su "mala condición". Cfr.: "has de saber, ¡oh, Sancho!, que no saber un hombre leer, o ser zurdo, arguye una de dos cosas: o que fue hijo de padres demasiado humildes y bajos, o él tan travieso y malo que no pudo entrar en él el buen uso ni la buena doctina" [Quijote, II, xliii, 903-904]; véase al respecto Herrero Herrero García [1925: 170-173].
[11] dingolondangos: "palabra arbitraria y del uso sólo de la ínfima plebe que no tiene significación fija, y se aplica variamente según la idea" (Aut.).
[12] altivo...blanco: se llamaba "hombre blanco" al que pertenecía a la aristocracia, por eso el Zurdo insiste en que el Corcovado no puede ser altivo, porque no tiene motivos para serlo. Cfr. Avisos, de Jerónimo de Barrionuevo: "el conde Molina es el que los lleva, caballero muy bien quisto, con que no queda hombre blanco que no quiera embarcarse, cosa que ninguno hiciera si fuera el de Medinaceli, por ser odiosísimo á todos su modo de proceder, y se dice que á los 20 deste se harán á la vela" [en CORDE].
[13] cargado: dilógico, 'cargado de espaldas', es decir, corcovado, pero también "entre el vulgo se llaman así los valentones y rufianes que se encorvan y agobian para parecer fieros" (Aut.).