Story the Twentieth:
Seven of Swords
The Three Billy Goats
The Case of Mr. Rivertroll v. the Ziegenbock Brothers
I, Owen Rivertroll, residing under the Canyon Rapids Bridge, wish to register a complaint.
On the 20th of April around noon, I was taking my customary nap in my lair under the bridge when I was startled from my slumber by a gentle rapping on the planks above.
Irritated upon this sudden disturbance, I leapt up to the surface to realise the culprit was an adolescent billy goat. Knowing that I would be petrified within a quarter of an hour while exposed to the sunlight, I resolved to prey upon him, but the young billy goat pleaded to let him cross the bridge and wait for the middle brother (there were apparently at least three siblings), in such a mournful tone that I was obliged to compel and let him cross the bridge.
No sooner had I been lulled back into sleep, that I was suddenly startled for the second time, this time by vigorous tramps and strides above. Realising it must be the middle billy goat, I sprang up to confront him upon the bridge, to quite really behold that he was the culprit. When I threatened to prey upon him, the young adult billy goat pleaded to let him cross and wait for the big brother's arrival, in such a mournful tone that I was obliged to compel and let him cross the bridge.
It was a little more than an instant that I napped when I resumed my beauty sleep (believe it or not, we river trolls can be aesthetically conscious), when a sound like loud thunder caused me to leap up to the bridge in a rage. The eldest of the three billy goat brothers was a fully grown one, with horns like a battering ram and four muscular legs, but I was not afraid at all.
However, before I could lunge at such a worthy opponent, I found myself with a splash at the bottom of the rapids. Luckily, the sunlight had turned me into such a heavy rock that I was unable to feel much pain, and that the stream was unable to sweep me away.
Ladies and gentlemen, after having told you nothing but the truth, I leave it to you to decide whether these affronts should be vindicated.
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miércoles, 20 de diciembre de 2017
miércoles, 5 de abril de 2017
LOS TRES CABRITILLOS
LOS TRES CABRITILLOS
(Cuento popular escandinavo)
Érase una vez tres cabritillos, los tres machos y hermanos, que se llamaban Broncos. El primer cabritillo tenía una barbita pequeña y unos cuernos pequeños. El segundo tenía una barba mediana y unos cuernos medianos. El tercero tenía una gran barba y unos cuernos enormes.
Un día que los pastos escaseaban en el valle donde vivían, decidieron ir al monte a comer la suave hierba verde de las montañas. Pero para ello tenían que pasar bajo un puente, y bajo aquel puente vivía un troll. Aquel troll tenía unos ojos como platos y una nariz larga como el mango de un rastrillo, y a aquel troll no le gustaba que nadie pasara por allí. El primer cabritillo en pasar fue el primero que hemos dicho, el hermano menor de los tres.
Trip-trap, trip-trap, oigo pasos sobre el puente.
Me temo que hay alguien y no quiero ver gente.
¿Quién es el que se atreve a cruzarlo y no me teme?
"Soy yo, el pequeño cabritillo Bronco, y voy camino de las montañas para comer suave hierba verde".
"¡Subiré y te atraparé!", rugió el troll y asomó su enorme nariz por el otro lado del puente.
"¡Por favor, no me comas, estoy muy flaco, se me notan los huesos a través de la piel! Espera a que venga mi hermano mayor, él será mejor comida para ti".
"Muy bien", dijo el troll avaricioso y se escondió en su casa debajo del puente. Y el cabritillo pequeño siguió su camino, trip-trap, trip-trap, hacia las montañas para comer la suave hierba verde.
El siguiente en pasar fue el mediano.
Trot-trot, trot-trot, oigo pasos sobre el puente.
Me temo que hay alguien y no quiero ver gente.
¿Quién es el que se atreve a cruzarlo y no me teme?
"Soy yo, el mediano cabritillo Bronco, y voy camino de las montañas para comer suave hierba verde".
"¡Subiré y te atraparé!", rugió el troll y asomó su enorme nariz por el otro lado del puente.
"¡Por favor, no me comas, estoy muy flaco, se me notan los huesos a través de la piel! Espera a que venga mi hermano mayor, él será mejor comida para ti".
"Muy bien", dijo el troll avaricioso y se escondió en su casa debajo del puente. Y el cabritillo mediano siguió su camino, trot-trot, trot-trot, hacia las montañas para comer la suave hierba verde.
El siguiente fue el gran cabritillo Bronco.
Tramp-tramp, tramp-tramp, oigo pasos sobre el puente.
Me temo que hay alguien y no quiero ver gente.
¿Quién es el que se atreve a cruzarlo y no me teme?
"Soy yo, el gran cabritillo Bronco, y voy camino de las montañas para comer suave hierba verde".
"¡Subiré y te atraparé!", rugió el troll y asomó su enorme nariz por el otro lado del puente.
"¡Muy bien, sube! ¡Te estaba esperando!" dijo el gran cabritillo Bronco.
El troll subió al puente. Y entonces, con un gran topetazo de sus fuertes cuernos, el gran cabritillo lanzó al troll desde el puente hasta el fondo de las aguas del río, que es donde los trolls deben estar para que nadie les vuelva a ver nunca.
Y el gran cabritillo Bronco siguió su camino, tramp-tramp, tramp-tramp, hacia las montañas para comer la suave hierba verde.
Y, ¿sabéis qué?, los tres cabritillos se dieron un banquete de suave hierba verde y fresca.
Y, si no se han ido, allí deben de haber seguido.
(The Three Billy-Goats)
(Cuento popular escandinavo)
Érase una vez tres cabritillos, los tres machos y hermanos, que se llamaban Broncos. El primer cabritillo tenía una barbita pequeña y unos cuernos pequeños. El segundo tenía una barba mediana y unos cuernos medianos. El tercero tenía una gran barba y unos cuernos enormes.
Un día que los pastos escaseaban en el valle donde vivían, decidieron ir al monte a comer la suave hierba verde de las montañas. Pero para ello tenían que pasar bajo un puente, y bajo aquel puente vivía un troll. Aquel troll tenía unos ojos como platos y una nariz larga como el mango de un rastrillo, y a aquel troll no le gustaba que nadie pasara por allí. El primer cabritillo en pasar fue el primero que hemos dicho, el hermano menor de los tres.
Trip-trap, trip-trap, oigo pasos sobre el puente.
Me temo que hay alguien y no quiero ver gente.
¿Quién es el que se atreve a cruzarlo y no me teme?
"Soy yo, el pequeño cabritillo Bronco, y voy camino de las montañas para comer suave hierba verde".
"¡Subiré y te atraparé!", rugió el troll y asomó su enorme nariz por el otro lado del puente.
"¡Por favor, no me comas, estoy muy flaco, se me notan los huesos a través de la piel! Espera a que venga mi hermano mayor, él será mejor comida para ti".
"Muy bien", dijo el troll avaricioso y se escondió en su casa debajo del puente. Y el cabritillo pequeño siguió su camino, trip-trap, trip-trap, hacia las montañas para comer la suave hierba verde.
El siguiente en pasar fue el mediano.
Trot-trot, trot-trot, oigo pasos sobre el puente.
Me temo que hay alguien y no quiero ver gente.
¿Quién es el que se atreve a cruzarlo y no me teme?
"Soy yo, el mediano cabritillo Bronco, y voy camino de las montañas para comer suave hierba verde".
"¡Subiré y te atraparé!", rugió el troll y asomó su enorme nariz por el otro lado del puente.
"¡Por favor, no me comas, estoy muy flaco, se me notan los huesos a través de la piel! Espera a que venga mi hermano mayor, él será mejor comida para ti".
"Muy bien", dijo el troll avaricioso y se escondió en su casa debajo del puente. Y el cabritillo mediano siguió su camino, trot-trot, trot-trot, hacia las montañas para comer la suave hierba verde.
El siguiente fue el gran cabritillo Bronco.
Tramp-tramp, tramp-tramp, oigo pasos sobre el puente.
Me temo que hay alguien y no quiero ver gente.
¿Quién es el que se atreve a cruzarlo y no me teme?
"Soy yo, el gran cabritillo Bronco, y voy camino de las montañas para comer suave hierba verde".
"¡Subiré y te atraparé!", rugió el troll y asomó su enorme nariz por el otro lado del puente.
"¡Muy bien, sube! ¡Te estaba esperando!" dijo el gran cabritillo Bronco.
El troll subió al puente. Y entonces, con un gran topetazo de sus fuertes cuernos, el gran cabritillo lanzó al troll desde el puente hasta el fondo de las aguas del río, que es donde los trolls deben estar para que nadie les vuelva a ver nunca.
Y el gran cabritillo Bronco siguió su camino, tramp-tramp, tramp-tramp, hacia las montañas para comer la suave hierba verde.
Y, ¿sabéis qué?, los tres cabritillos se dieron un banquete de suave hierba verde y fresca.
Y, si no se han ido, allí deben de haber seguido.
(The Three Billy-Goats)
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